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El Cristianismo Perseguido

Los mártires de las persecuciones modernas son más numerosos y tan crueles como la de los primeros siglos del cristianismo. En más de 50 países del mundo ha crecido la violencia contra los seguidores de Jesús. Esta opresión se da en cinco áreas distintas: la vida privada, la vida familiar, la vida en la comunidad, la vida nacional y en la vida de la Iglesia. Los países donde este avasallamiento es mas intenso son: Somalia, Corea del Norte, Eritrea, Afganistán, Maldivas, Irak, Irán, Arabia Saudí, Yemen, Siria, Nigeria, Pakistán, República Centroafricana, Egipto, México, Sudán e India. Son más de 9.000 cristianos los que han muerto en el último año a causa de su fe. Las estadísticas también muestran que por lo menos 2.300 iglesias fueron atacadas o dañadas. También, los cristianos son tratados como ciudadanos de segunda categoría en muchas naciones.

El deterioro de los Derechos Humananos es total en esas zonas de mundo. Para el islamismo radical, el principio de la libertad religiosa no existe debido a su pretensión de islamizar todo el planeta poniendo en marcha una resistencia global (yihadismo global). El Papa Francisco en varias ocasiones ha denunciado esa situación: “ruego, imploro humildemente a esos países que den libertad a los cristianos para poder celebrar su culto y vivir su fe, teniendo en cuenta la libertad que los creyentes del Islam gozan en los países occidentales”.

Tampoco el fundamentalismo laicista, tan de actualidad en nuestra cultura occidental, respeta la libertad religiosa, porque pretende negar la dimensión social del Hecho Religioso y la dimensión religiosa de la persona, queriendo reducir la fe cristiana a un hecho privado, reducido al intimismo de la conciencia y vivido en el silencio de cada uno. Sin decirlo, revela una concepción totalitaria del Estado que pretende invadirlo todo.

¿Y todo esto por qué? Pues porque se cumplen las palabras de Jesús: “seréis odiados por todos a causa de mi Nombre”. Unos u otros perseguidores no soportan la luz de nos ha traído Cristo: de salvación y cercanía de lo divino, del perdón a los enemigos, de una caridad sin limites, de una fraternidad universal, y de una cultura de la paz que promociona a los pueblos. 

 

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