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Apuntes para la vida: Asombro Eucarístico

Llegando la Fiesta del Corpus, el pueblo de Dios saca sus mejores galas y se postra ante la presencia real de Cristo en la Eucaristía, la adora con fe y hace memoria agradecida de este manjar alimento que nos conduce a la vida eterna.

La eficacia salvífica se realiza en el banquete eucarístico, en el cual Cristo se ofrece como alimento, no de manera metafórica, sino como “verdadera comida y verdadera bebida”(cf. Jn 6,55). La Eucaristía como sacrificio, banquete, adoración es “un resquicio del cielo que se abre sobre la tierra, que penetra en las nubes de nuestra historia y proyecta luz sobre nuestro camino” (Juan Pablo II, EE, 19).

El “asombro eucarístico” de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, nos sitúa en el sacrificio de la cruz, que se perpetúa por los siglos. Este “misterio de fe” supera nuestro pensamiento, porque el amor divino todo lo sobrepasa, pero con la ayuda de la gracia divina confesamos que bajo las especies sacramentales esta permanentemente Cristo glorificado para el bien de la humanidad.

La adoración eucarística no es un gesto de vasallaje, sino expresión de fe en Dios todopoderoso, creador y redentor del hombre. Su presencia real en el altar y en las custodias, nos impulsa a servir con caridad la mesa de los más pobres. Como dice San Juan Crisóstomo: “¿Deseas honrar el Cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo encuentres desnudo en los pobres, ni lo honres aquí en el templo con lienzos de seda, si al salir, lo abandonas en su frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: “esto es mi Cuerpo”, y con su palabra llevó a realidad lo que decía, afirmó también: “tuve hambre y no me disteis de comer”, y más adelante: “siempre que dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeñuelos, a mí en persona lo dejasteis de hacer”(...)¿De qué serviría adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre? Da primero de comer al hambriento, y luego, con lo que te sobre, adornarás la mesa de Cristo”. Una realización de esto es lo que tenemos hoy en CARITAS ¡Gracias a todos los que la hacéis posible!

Juan del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

 

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