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CAMINO DE SANTIAGO FRANCÉS

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CAMINO DE SANTIAGO FRANCÉS
organizado por la Delegación de Juventud del Arzobispado Castrense de España.

Las dos fechas propuestas son (se puede proponer fechas por si hubiera modificaciones):
* Del 12 al 17 de julio de 2024.
* Del 23 al 28 de septiembre de 2024.

Precio estimado del viaje: 510€. El precio puede variar a la baja dependiendo el número de peregrinos.

El precio incluye:
- Desplazamiento en autobús ida y vuelta desde Madrid, además, de los desplazamientos diarios al campamento base.
- Estancia de 5 noches en campamento base.
- Pensión completa durante el viaje.
- Compostela y libro acreditativo.
- Seguro de viaje.


El enlace para el formulario de inscripción es el siguiente (se puede entrar para proponer fechas nuevas): https://forms.gle/e9TNNmb2a1z98xzKA

BONO JOVEN: todo aquel que tenga menos de 30 años (inclusive) y tenga carnet joven y quiera acogerse al bono joven (-200€ en el viaje), debe ponerse en contacto lo antes posible con el Páter Rubén (638224907) o con Nacho (680614860) para la tramitación de este bono, las existencias se están agotando y se debe informar antes del 26 de febrero (inclusive) estas peticiones, para su tramitación.

El día 22 de febrero en la Base de Adazi en Letonia se inició la reunión y encuentro de los capellanes desplegados en Letonia para coordinar el próximo curso de entrenamiento táctico para capellanes militares. En el encuentro se tuvo la visita del Capellán Jefe del Servicio Religioso de Canadá Elio Gunn.

Jubileo 2025

 ¿Qué es el Jubileo?

‘Jubileo’ es el nombre de un año particular: parece que deriva del instrumento utilizado para indicar su comienzo; se trata del yobel, el cuerno de carnero, cuyo sonido anuncia el Día de la Expiación (Yom Kippur). Esta fiesta se celebra cada año, pero adquiere un significado particular cuando coincide con el inicio del año jubilar. A este respecto, encontramos una primera idea en la Biblia: debía ser convocado cada 50 años, porque era el año ‘extra’, debía vivirse cada siete semanas de años (cfr. Lv 25,8‑13). Aunque era difícil de realizar, se proponía como la ocasión para restablecer la correcta relación con Dios, con las personas y con la creación, y conllevaba el perdón de las deudas, la restitución de terrenos enajenados y el descanso de la tierra.

27/2/2024 - Martes de la 2ª semana de Cuaresma, feria.

1ª lectura: Aprended a hacer el bien, buscad la justicia.

Lectura del libro de Isaías 1,10.16-20

Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo
de Gomorra:

«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Dejad de hacer el mal, aprended
a hacer el bien. Buscadla justicia, socorred al oprimid, proteged el derecho del huérfano, defended a
la viuda. Venid entonces, y discutiremos - dice el Señor -. Aunque vuestros pecados sean como escarlata,
quedarán blancos como nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como lana.

Si sabéis obedecer, comeréis de los frutos de la tierra; si rehusáis y os rebeláis, os devorará la espada
- ha hablado la boca del Señor -».

Salmo: Sal 49, 8-9. 16bc- 17. 21 y 23

R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R.

¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R.

Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú;
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios. R.

Versículo Cf. Ez 18, 31

R. Alabanza y honor a ti, Señor Jesús.

Apartad de vosotros todos vuestros delitos - dice el Señor -,
renovad vuestro corazón y vuestro espíritu.

Evangelio: Ellos dicen, pero no hacen.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y
cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.

Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover
un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y
agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor
en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbi”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros
sois hermanos.

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.

No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.

El primero entre vosotros será vuestro servidor.

El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

26/2/2024 - Lunes de la 2ª semana de Cuaresma, feria.

1ª lectura: Hemos pecado, hemos cometido crímenes.

Lectura de la profecía de Daniel 9,4b-10

¡Ay, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen
sus mandamientos.

Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos
y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes,
a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.

Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres
de Judá, a los habitantes de Jerusalén, y a todo Israel, a los de cerca y la los de lejos, en todos los
países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti. Señor, nos abruma
la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.

Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No
obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus
siervos, los profetas.

Salmo: Sal 78, 8. 9. 11 y 13

R. Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.

No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R.

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso,
salva a los condenados a muerte. R.

Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R.

Versículo Jn 6, 63c.68c

R. Alabanza y honor a ti, Señor Jesús.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
tú tienes palabras de vida eterna.

Evangelio: Perdonad, y seréis perdonados.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6,36-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no
condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán
una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os
medirá a vosotros».

25/2/2024 - Domingo de la 2ª semana de Cuaresma.

1ª lectura: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

Lectura del libro del Génesis 22, 1-2. 9-13. 15-18

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán.

Le dijo:

«¡Abrahán!» Él respondió:

«Aquí estoy».

Dios le dijo:

«Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto
en uno de los montes que yo te indicaré» Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán
levantó allí el altar y apiló la leña.

Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.

Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:

«¡Abrahán, Abrahán!» Él contestó:

«Aquí estoy».

El ángel le ordenó:

«No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a
Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo».

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó
el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo: - «Juro por mí mismo, oráculo
del Señor: por haber hecho esto, por no haberle reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de
bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa.

Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán
con tu descendencia, porque has escuchado mi voz».

Salmo: Sal 115, 10 y 15. 16-17. 18-19

R. Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R.

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor. R.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R.

2ª lectura: Dios no se reservó a su propio Hijo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 31b-34

Hermanos:

Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?

El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará
todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios, el que justifica ¿Quién condenará? ¿Acaso
Cristo Jesús, que murió, más todavía, resucitó y está a la derecha de Dios, y que además intercede
por nosotros?

Versículo Lc 9,35

R. Alabanza y honor a ti, Señor Jesús.

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre:

«Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo».

Evangelio: Éste es mi Hijo, el amado.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos
a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador,
como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:

«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una
para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

No sabía qué decir, pues estaban asustados.

Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:

«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban del monte, les ordenó que contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo
del hombre resucitara de entre los muertos.

Esto se les quedó grabado, y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

24/2/2024 - Sábado de la 1ª semana de Cuaresma.

1ª lectura: Serás el pueblo santo del Señor, tu Dios.

Lectura del libro del Deuteronomio 26, 16-19

Moisés habló al pueblo, diciendo:

«Hoy el Señor, tu Dios, te manda que cumplas estos mandatos y decretos. Acátalos y cúmplelos con
todo tu corazón v con toda tu alma.

Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos,
preceptos y decretos, y escuches su voz. Y el Señor te ha elegido para que seas su propio pueblo,
como te prometió, y observes todos sus preceptos. Él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por
encima de todas las naciones que ha hecho, y serás el pueblo santo del Señor, tu Dios, como prometió».

Salmo: Sal 118, 1-2. 4-5. 7-8

R. Dichoso el que camina en la ley del Señor.

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R.

Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R.

Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus decretos exactamente,
tú no me abandones. R.

Versículo 2 Cor 6, 2b

R. Alabanza y honor a ti, Señor Jesús.

Ahora es el tiempo favorable,
ahora es el día de la salvación.

Evangelio: Sed perfectos como vuestro Padre celestial.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y aborrecerás a tu enemigo”.

Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis
hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a
justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?
Y, si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también
los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

23/2/2024 - Viernes de la 1ª semana de Cuaresma, feria.

1ª lectura: ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su
conducta y que viva?

Lectura de la profecía de Ezequiel 18,21-28

Esto dice el Señor Dios:

«Si el malvado se convierte de todos los pecados cometidos y observa todos mis preceptos, practica
el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se tendrán en cuenta los delitos que cometidos;
por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado -oráculo del Señor
Dios-, y no que se convierta de su conducta y que viva?

Si el inocente se aparta de su inocencia y comete maldades como las acciones detestables del malvado,
¿acaso podrá vivir? No se tendrá en cuenta sus obras justas. Por el mal que hizo y por el pecado
cometido, morirá.

Insistís: “No es justo el proceder del Señor.” Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder?, ¿No
es más bien vuestro proceder el que es injusto?

Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad
que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la
justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente
vivirá y no morirá».

Salmo: Sal 129, 1-2. 3-4. 5-7a. 7bc-8

R. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor. R.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora. R.

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos. R.

Versículo Cf. Ez 18, 31

R. Alabanza y honor a ti, Señor Jesús.
Apartad de vosotros todos vuestros delitos - dice el Señor -,
renovad vuestro corazón y vuestro espíritu.

Evangelio: Vete primero a reconciliarte con tu hermano.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os
digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su
hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena
de la “gehena” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu
hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu
hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que
te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de
allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

1ª lectura: Yo, presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 5, 1-4

Queridos hermanos:

A los presbíteros entre vosotros, yo, presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo y participe
de la gloria que va a revelar, os exhorto: pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo,
mirad por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia,
sino con entrega generosa; no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos
en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el Pastor supremo, recibiréis la corona inmarcesible
de la gloría.

Salmo: Sal 22, 1-3. 4. 5. 6

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara, mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada terno, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

Versículo Mt 16, 18-19

R. Alabanza y honor a ti, Señor Jesús.
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y el poder del infierno no la derrotará.

 

Evangelio: Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».

Ellos contestaron:

«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».

Él les preguntó:

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» Jesús le respondió:

«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre,
sino mi Padre que está en los cielos.

Ahora yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no
la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que
desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

(Benedicto XVI, Homilía de inicio del ministerio petrino)

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