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Apuntes para la vida: Llamada y seguimento Destacado

La LIV Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, con su lema: Empujados por el Espíritu: Aquí estoy, envíame, pone en evidencia los tres elementos esenciales para que surjan vocaciones al sacerdocio y a la vida de especial consagración: “escuchar la voz del Espíritu”, “la entereza de estar dispuesto” y “sentirse discípulo misionero”.

El ruido del mundo quiere acallar la insistente llamada de Dios a los hombres. La falta de vocaciones de presbíteros y religiosos en nuestras diócesis, parroquias y asociaciones, revela la sordera espiritual  que padece un cierto sector del catolicismo como consecuencia de la mundanidad instalada en el corazón de muchos cristianos y comunidades. Hay que volver a una vida más espiritual y misionera, menos de organigramas pastorales y más centrada en Cristo y en el amor a los pobres.

Hoy como ayer, el Espíritu llama a muchos jóvenes para que entreguen su vida a la proclamación del Evangelio. El Señor siempre nos recuerda: “el que quiera ser discípulo mío que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Mt 16,24). ¿Qué es lo que ocurre para que la respuesta sea tan escasa? Pues, a los clásicos enemigos del alma y del seguimiento a Jesús, como son: “mundo, demonio y carne”, hay que añadir algunos nuevos factores como puedan ser: baja natalidad, situación de las familias, inmadurez generacional que rechaza el compromiso indisoluble, cierta alergia a lo institucional y el no estar dispuesto a escoger un estilo de vida que exige austeridad y sacrificio. Además, el tema vocacional tiene un componente de enigma: “muchos son los llamados y poco los escogidos” (Mt 22,14).

Ante este panorama, puede darse la tentación de caer en el pesimismo que desconfía de Dios y del ser humano, olvidando que la Iglesia la lleva el Señor. En el otro extremo tenemos, el buenismo espiritual que piensa que cualquiera es apto para desempeñar la vocación de sacerdote o consagrado. Las dos posturas no son adecuadas para el futuro de la fe. Lo que está pidiendo Cristo en estos momentos es que nos: “abramos a la acción silenciosa del Espíritu…Nunca podrá haber pastoral vocacional, ni misión cristiana, sin la oración asidua y contemplativa” (Francisco).

Modificado por última vez en Jueves, 04 Mayo 2017 11:14

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