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10/12/2023 - Domingo de la 2ª semana de Adviento.

1ª lectura: Preparadle un camino al Señor.

Lectura del libro de san Marcos 13,33-37

«Consolad, consolad a mi pueblo, -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se
ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por
sus pecados».

Una voz grita:

«En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que
los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale.

Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos juntos - ha hablado la boca del Señor -».

Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas,
di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda.

Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede.

Como un pastor que apacienta el rebaño, reúne con sus brazos los corderos y los lleva sobre el pecho;
cuida él mismo a las ovejas que crían».

Salmo: Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:

«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R.

2ª lectura: Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 8-14

No olvidéis una cosa, queridos míos, que: para el Señor un día es como mil años y mil años como un día.

El Señor no retrasa su promesa, como piensan algunos, sino que tiene mucha paciencia con vosotros,
porque no quiere que nadie se pierda sino que todos accedan a la conversión. Pero el día del Señor llegará
como un ladrón.

Entonces los cielos desaparecerán estrepitosamente, los elementos se disolverán abrasados y la tierra con
cuantas obras hay en ella quedará al descubierto.

Puesto que todas estas cosas van a disolverse de este modo ¡qué santa y piadosa debe ser vuestra conducta,
mientras esperáis y apresuráis la llegada del Día de Dios!

Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.

Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia.
Por eso, queridos míos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz
con él, intachables e irreprochables.

Aleluya Lc 3, 4cd. 6

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.

Toda carne verá la salvación de Dios. R.

Evangelio: Enderezad los senderos del Señor.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Como está escrito en el profeta Isaías:

«Yo envío mi mensajero delante de ti, en cual preparará tu camino; voz del que grita en el desierto:

“Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos”»; se presentó Juan en el desierto bautizando y
predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados Acudía a él toda la región de Judea
y toda la gente de Jerusalén. Él los bautizaba en el río Jordán y confesaban sus pecados. Juan iba vestido
de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

Y proclamaba:

«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle la correa de
sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

 

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