120 personas, máximo del aforo, mayoritariamente militares de todas las situaciones del Ejército y civiles, que no quisieron perder el evento, que ya se ha hecho tradicional y va por la sexta edición. En palabras del Presidente de Cáritas parroquial, el Páter José Francisco Nistal, acto que tiene una doble finalidad: “Hacer familia militar estrechando lazos de amistad y de afecto. Compartiendo mesa y vida, también, crece el compromiso y la implicación solidaria con los que han sido y son compañeros de camino. En segundo lugar, testimoniando el acompañamiento con la presencia, o con la simbólica silla cero, con aquellos de los nuestros que pasan por momentos especiales y difíciles”.
A la comida asistieron el teniente general Carrasco, el general de división Enseñat, los generales de brigada Gómez Sevilla, Lázaro, Freire y Sabaté. Por supuesto, no faltaron los voluntarios coronel. Yuste y teniente coronel Ojaguren y otros voluntarios y donantes. Algunos, el general de brigada Calleja, nuestro Director, nos acompañó, desde México, con un emotivo recuerdo, como también, el coronel. Ramos Oliver, voluntario de acción social de ésta Cáritas, lo hizo desde Brujas.
El almuerzo, que todos alabaron por la comida y el ambiente, terminó con un sorteo de premios que, donantes e instituciones, nos hicieron llegar para tal fin.
La caridad cose corazones rotos y pega corazones generosos.

