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Noticias del Arzobispado Castrense

Experiencias de un Capellán durante la Pandemia II

EUCARISTÍA Y MISIÓN

La Mesa se hace Camino y el Camino se hace Mesa; la Misión nace de la Eucaristía y no puede haber verdadera Misión si no encuentra su fuente en la Eucaristía.

Esta realidad incuestionable del mensaje cristiano, en estas intensivas jornadas hospitalarias en las que todas las horas cuentan asaltadas por la sorpresa, más que materializarse se encarna en la actividad cotidiana. Si no fuera así me resultaría imposible explicarla sin que se convirtiese en un cúmulo de actuaciones inconexas, temerarias y faltas de significado; por el contrario, cada salida urgente para llevar los auxilios espirituales a una persona infectada, en planta, en Urgencia o en la Unidad de Cuidados Intensivos, va acompañada de la gracia del Señor substanciada en la Eucaristía que me conforta y la presiento misteriosamente dirigida, sin que por ello me vea libre de temor o ansiedad mas con la fuerza necesaria para afrontarlos sabiendo que mi actuación es la que corresponde.

Lo único que lamento, en las tan frecuentísimas misiones alertadas por la urgencia, es de no poder dispensar al enfermo que me reclama más que la administración de la Santa Unción, siendo esto, desde luego, mucho más que una preciosa bendición, pero ya sea porque la vida se le va apagando precipitadamente, o porque su estado de conciencia no corresponde, o por razones sobradas de seguridad, me quedo con las ganas de haberlo reconciliado sacramentalmente, llevado el viático y compartido con él palabras de esperanza ante la muerte inminente, que le proporcionasen una visión halagüeña de lo que está viniendo, sanase su pasado y llenase de sentido ese presente vacilante. Pero ese lamento lo pongo en las manos del Señor para para que supla con su potestad lo que mis medios no alcanzan, disponiendo un servidor a moldear mi voluntad con la suya, reiterando que el cuidado a los pacientes, víctimas de esta epidemia, que me reclaman, lo observo como parte de la Misión de la Iglesia que nace de la fundamentación eucarística.

Por consiguiente, a diario, sin presencia de fieles, oficio la Santa Misa en el templo y a la misma hora, como la plegaria de la Liturgia de las Horas, en sufragio por el eterno descanso de los fallecidos por la pandemia, por la recuperación de los enfermos y por todo el personal del hospital, como el mejor pertrecho para prepararme a la Misión hospitalaria demandada.

Como es de suponer, antes de iniciar la Eucaristía, en la sacristía, mientras me revisto de alba, cíngulo, estola y casulla, rezo las oraciones establecidas; pero, asimismo, antes de partir para atender a las numerosas urgencias, en el despacho, mientras me avituallo con guantes, batas, mascarillas, gorro, gafas estancadas … rezo otras oraciones que si no están prescritas ni establecidas las considero oportunas para esta Misión. 

 

Páter Julián ESTEBAN SERRANO
Capellán del H.C.D. “Gómez Ulla”
Delegado Castrense de Pastoral Sanitaria

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