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Misa Crismal en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas

Hoy lunes la Misa Crismal celebración en la que se consagra el Santo Crisma, de aquí el nombre de Misa Crismal, sera presidida este lunes por Monseñor Bernardito Cleopas Auza, Nuncio Apostólico de la Santa Sede en España, a las 12:00 horas en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas. 

La Eucaristía será concelebrada por el Ordinario Castrense de España, D. Carlos Jesús Montes Herreros y el Consejo de Gobierno del Arzobispado.

¿Qué es el Crisma?

Crisma es una palabra que proviene del latín y significa unción. El santo Crisma se usa en varios sacramentos, con él son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes. 

Además se usa para otras funciones como por ejemplo en la consagración de templos o altares. Para lo primero, el obispo unge los muros de la iglesia, esta unción se hace en cuatro o doce cruces distribuidas en la nave. Para la consagración de un altar, tras la oración de dedicación, el obispo se quita la casulla, recibe la mitra y se acerca al altar. Ahí un diácono le acerca el recipiente con el crisma y procede a ungir el altar.

La consagración del crisma es considerada como una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del obispo. El crisma se hace con óleo y aromas o materia olorosa.

¿Qué son los óleos?

Es importante recordar que no es lo mismo el Santo Crisma que el óleo de los catecúmenos y de los enfermos, estos últimos sólo son bendecidos, no consagrados.

El óleo de los catecúmenos aporta a estos, que se preparan para al recibir el bautismo, fortaleza en la lucha de la vida cristiana. Un catecúmeno es una persona que desea recibir el bautismo y que se hace instruir con este designio.

La oración de bendición dice: 

Bendice este óleo y concede tu fortaleza a los catecúmenos que han de ser ungidos con él, para que al aumentar en ellos el conocimiento de las realidades divinas y la valentía en el combate de la fe, vivan más hondamente el evangelio de Cristo, y emprendan animosos la tarea cristiana.

El óleo de los enfermos confiere a los mismos fortaleza en la cruz de su enfermedad y, si Dios lo quiere, la sanación de la misma, así ya lo dice la carta de Santiago. Se usa en el sacramento de la unción de los enfermos.

En la bendición de la Misa Crismal se dice: 

Bendice este óleo para que cuantos sean ungidos con él sientan en cuerpo y alma tu divina protección y experimenten alivio en sus enfermedades y dolores.

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