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Mensaje de Adviento del Sr. Arzobispo Castrense

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Queridos fieles, sacerdotes y seminaristas del Arzobispado Castrense:

Acabamos de empezar este tiempo litúrgico corto y singular que llamamos Adviento.

Ya sabéis que en él nos preparamos para celebrar el Nacimiento del Hijo de Dios y, al mismo tiempo, su Venida futura en gloria al final de los tiempos “para juzgar a vivos y muertos”.

Os escribo estas líneas para animaros a aprovecharlo, conscientes de que nunca sabemos si será un Adviento más o si será el último.

Es muy saludable comenzar este tiempo con una buena confesión.

Vivimos muy deprisa, envueltos en palabras y más palabras buena parte del día. No es fácil frenar, pero vale la pena. Da un poco de vértigo y cuesta cortar, pero cuando lo hacemos pronto lo agradecemos.

Para conseguirlo puede venir bien hacer un Retiro, unos Ejercicios Espirituales, algún rato de Adoración, la lectura diaria del Evangelio, una oración más sosegada…

Seguro que también ayudan un buen paseo en contacto con la naturaleza, una buena lectura, un rato en buena compañía, una visita pendiente…

Realidades como la televisión, las plataformas con sus series, las redes sociales y you tube nos entretienen, ciertamente, pero también pueden llegar a crear adicción. La mejor manera de conocer si ese es, en mayor o menor medida, mi caso es probar un ayuno temporal de dichas realidades.

Aparte de los contenidos nocivos que a veces ofrecen, el problema con ellas es que estando tan “entretenidos”, podemos perder agudeza visual y auditiva para percibir la presencia del Señor “ en cada hombre y en cada acontecimiento” (Prefacio III de Adviento).

Os deseo un Adviento vivido no en “modo letargo”, sino en “modo vigilancia”, para que lleguemos a la Navidad con un vivo deseo de celebrar el Nacimiento de nuestro Señor y de ver crecer su Presencia en nosotros, en nuestras familias, en nuestras parroquias y en el mundo entero.

¡Paz y Bien!

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