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Noticias del Arzobispado Castrense

MISA RORATE CAELI

El sábado de la tercera semana de Adviento, día 17 de diciembre, en la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio de Cádiz se celebró, por tercer año consecutivo, la “Misa Rorate Caeli”, caída en desuso en muchos lugares.

En la audiencia del 14 de diciembre de 2016, el papa Francisco se refirió a esas misas al señalar: “El tiempo de Adviento es la ocasión particular para profundizar nuestra fe, para abrir nuestros corazones a las necesidades de los otros y para vivir mejor nuestra vocación cristiana. Para cumplir estos compromisos, los ayuden la oración cotidiana, la contemplación de la Palabra de Dios, la participación en la misa matutina Rorate y los ejercicios espirituales de Adviento.”

Así, la parroquia y la Cofradía de la Expiración, que es la que tiene la iniciativa de recuperarla, se dispusieron a celebrar la Misa común de Santa María propia del Adviento, que inicia con la antífona de entrada tomada de Isaías (45,8) que al principio dice “Rorate Caeli”, es decir, Gotead Cielos. La particularidad de estas misas es que son celebradas al amanecer, porque el Adviento espiritualmente es la espera de la Luz que se hizo hombre y nació en Belén para dispersar las tinieblas.

Se celebró a las siete y media de la mañana en el templo castrense totalmente a oscuras, únicamente iluminado por los candelabros y por las candelas que llevaban los fieles en la mano. La Misa se ofició en el altar de los Titulares de la Cofradía de la Expiración, dedicándose especialmente a María Santísima de la Victoria, en un ambiente de recogimiento donde hubo una numerosa participación de fieles que agradecieron poder tener esta vivencia ante la Madre de Dios esperando la llegada del Salvador, del “sol que nace de lo alto”

Como explicó el Padre César Sarmiento, en su homilía, los fieles portan las velas, no solo para iluminar el lugar, sino como símbolo de que la unión de muchas luces individuales repele la oscuridad y las tinieblas. La luz que recibieron en su bautismo no la esconden, como dice Jesús en el Evangelio de San Mateo, sino que sirve para iluminar.

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