Este acto, de profundo significado espiritual, responde al legítimo derecho de los militares católicos a recibir asistencia religiosa y a encomendar su servicio, su seguridad y su misión a la protección divina.
La bendición no solo alcanza a los medios materiales, sino también a las personas que, con vocación de servicio, los emplean en cumplimiento del deber.
La dimensión espiritual forma parte integral de la vida del militar, pues es fundamental al estar en constante servicio de la sociedad.
Así, actos como este nos enseñan que, para cumplir con mejor desempeño del servicio que se nos encomienda en las FAS, la labor de los capellanes es fundamental, en especial para quienes despliegan, al aportar: acompañamiento moral y espiritual, consuelo, sentido, y valores, especialmente en contextos de riesgo y sacrificio

