El desarrollo tecnológico de esta era digital, hace que una noticia pueda ser difundida en cuestiones de segundo a todo el mundo. Los avances no suplen al sujeto, a la persona, que trasmite las noticia, dotada de inteligencia y corazón a la hora de realizar su vocación, profesión o simplemente usuario de los medios: “está en nosotros decidir que material le ofrecemos…es necesario romper el circulo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las malas noticias”.
Con ello, no se trata de potenciar una cierta desinformación, control u optimismo ingenuo, sino que periodistas, empresarios y público en general, trabajemos juntos por crear “un estilo comunicativo abierto y creativo, que no dé todo el protagonismo al mal, sino…a narraciones marcadas por la lógica de la buena noticia”. Es necesario buscar todo lo positivo que hay en las vida de la gente, de los pueblos y de los acontecimientos. Las “lentes adecuadas” para ver la realidad no son las negras, sino las claras y trasparentes que puedan comunicar “las alegrías y las tristezas” de esta sociedad que nos ha tocado de vivir.
Esa mirada periodística, visual, digital debe desprenderse de las ataduras del miedo y la desesperanza de la cultura dominante. Una nueva comunicación para un mundo mejor ha de pasar por recuperar la confianza en el otro y ver todo lo hermoso que hay a nuestro alrededor. El Señor nos dice: “No temas, que yo estoy contigo” (Is 43,5).
Juan del Rio Martín
Arzobispo Castrense de España
