La Historia de la Iglesia demuestra cómo sus mejores hijos nunca vieron un antagonismo entre vida espiritual y buen humor. Es más, ellos tuvieron muchos seguidores porque la alegría cristiana atrae a la gente a Dios. En cambio, la tristeza es la negación de aquello que predicamos, celebramos y testimoniamos. ¿Quién va a querer unirse a un colectivo plañidero? Una Iglesia en salida, como nos pide el Papa, es aquella que ha sabido recuperar el espíritu alegre en la vida espiritual y en la misión : “el cristiano tiene que ser un hombre gozoso, porque sabe que Jesús está con él, pero que hay muchos cristianos melancólicos que tienen más cara avinagrada que la gozosa de los que tienen una vida bella” (Francisco 10/5/2013).
Decálogo para vivir la alegría de ser cristiano:
- El Evangelio cautiva por la sonrisa y el gozo del discípulo misionero.
- El humor nos hace humildes y recuerda lo poco que somos en esta vida.
- El buen carácter facilita el dejarnos sorprender por Dios cada día.
- El humor fomenta las buenas relaciones y rebaja los conflictos.
- Sin viveza de ánimo, perdemos perspectiva y se escapan muchas cosas.
- La risa, el ingenio, es un arma contra el orgullo de los poderosos.
- Sonreír es bueno para el cuerpo y alma, atrae y da serenidad.
- La hospitalidad pide: acogida gozosa, franca sonrisa y dosis de humor.
- Estar contento, abre la mente y el corazón para la oración y la acción.
- La alegría cristiana es valerosa ante las dificultades y el mismo martirio
