free joomla extensions

        

 900px Escudo de España mazonado.svg    et    armada    escudo ejercito del aire    EscudoGuardiaCivil.svg    National Police Corps of Spain Badge.svg

Boletín Eclesiástico 2023

Boletín Eclesiástico 2023


 

Arzobispo Castrense de España

Homilias

Cartas Pastorales 

Otras Publicaciones 

Actividades del Arzobispo Castrense

 

Secretaria General del Arzobispado

Novedades Cuerpos Eclesiasticos

  • Ejercito de Tierra
  • Ejercito del Aire
  • Armada

Cruz Fidelitas

Necrología

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy celebramos la Fiesta del Bautismo del Señor y el Evangelio nos presenta una escena asombrosa: es la primera vez que Jesús aparece en público después de su vida oculta en Nazaret; llega a la orilla del río Jordán para que Juan lo bautice (Mt 3,13-17). Era un rito con el que la gente se arrepentía y se comprometía a convertirse; un himno litúrgico dice que el pueblo iba a bautizarse “desnuda el alma y desnudos los pies” —un alma abierta, desnuda, sin ocultar nada—, es decir, con humildad y con el corazón transparente. Pero, viendo que Jesús se mezcla con los pecadores, uno se queda sorprendido y se pregunta: ¿por qué Jesús tomó esta decisión? Él, que es el Santo de Dios, el Hijo de Dios sin pecado, ¿por qué tomó esa decisión? Encontramos la respuesta en las palabras que Jesús dirige a Juan: «Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia» (v. 15). Cumplir toda justicia: ¿Qué quiere decir?

Haciendo que Juan le bautice, Jesús nos desvela la justicia de Dios, esa justicia que Él ha venido a traer al mundo. Muchas veces tenemos una idea limitada de la justicia, y pensamos que significa que el que se equivoca, paga, y así repara el mal que ha hecho. Pero la justicia de Dios, como enseña la Escritura, es mucho más grande: no tiene como fin la condena del culpable, sino su salvación y su regeneración, volverlo justo: de injusto a justo. Es una justicia que proviene del amor, de esas entrañas de compasión y misericordia que son el corazón mismo de Dios, Padre que se conmueve cuando estamos oprimidos por el mal y caemos bajo el peso de los pecados y de las fragilidades. Así, la justicia de Dios no busca distribuir penas y castigos sino, como afirma el apóstol Pablo, consiste en hacernos justos a nosotros, sus hijos (cfr. Rm 3,22-31), librándonos de las ataduras del mal, resanándonos, levantándonos. El Señor está siempre con la mano tendida para ayudarnos a levantarnos, no está nunca listo para castigarnos.  Y entonces comprendemos que, en la orilla del Jordán, Jesús nos revela el sentido de su misión: Él ha venido para llevar a cabo la justicia divina, que es salvar a los pecadores; ha venido para tomar sobre sus hombros el pecado del mundo y descender a las aguas del abismo, de la muerte, con el fin de recuperarnos e impedir que nos ahoguemos. Él nos muestra hoy que la verdadera justicia de Dios es la misericordia que salva. Nos da miedo pensar que Dios es misericordia, pero Dios es misericordia, porque su justicia es la misericordia que salva, es el amor que comparte nuestra condición humana, que se hace cercano, solidario con nuestro dolor, entrando en nuestras oscuridades para restablecer la luz.

Benedicto XVI afirmó que «Dios ha querido salvarnos yendo él mismo hasta el fondo del abismo de la muerte, con el fin de que todo hombre, incluso el que ha caído tan bajo que ya no ve el cielo, pueda encontrar la mano de Dios a la cual asirse a fin de subir desde las tinieblas y volver a ver la luz para la que ha sido creado» (Homilía, 13 de enero de 2008).

Hermanos y hermanas, tenemos miedo de pensar en un justicia tan misericordiosa, pero sigamos adelante, Dios es misericordia. Su justicia es misericordia. Dejemos que Él nos tome de la mano. También nosotros, discípulos de Jesús, estamos llamados a ejercer de este modo la justicia en las relaciones con los demás, en la Iglesia, en la sociedad: no con la dureza de quien juzga y condena dividiendo las personas en buenas y malas, sino con la misericordia de quien acoge compartiendo las heridas y las fragilidades de las hermanas y de los hermanos para levantarlos. Quisiera decirlo así: no dividiendo, sino compartiendo. No dividir, sino compartir. Hagamos como Jesús: compartamos, llevemos los pesos los unos de los otros, en vez de chismorrear y destruir, mirémonos con compasión, ayudémonos mutuamente. Preguntémonos: ¿yo soy una persona que divide o que comparte? Reflexionemos: ¿soy un discípulo del amor de Jesús o un discípulo del chismorreo que divide? El chismorreo es un arma letal: mata, mata el amor, mata la sociedad, mata la fraternidad. Preguntémonos: ¿soy una persona que divide o una persona que comparte?

Y ahora recemos a la Virgen, que dio a la luz a Jesús sumergiéndolo en nuestra fragilidad para que recuperásemos la vida.



Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Esta mañana, siguiendo la tradición, bauticé en la Capilla Sixtina a algunos recién nacidos, hijos de empleados de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano. Ahora, en la fiesta del Bautismo del Señor, me complace extender mi saludo y mi bendición a todos los niños y niñas que han recibido o recibirán el Bautismo hoy o en este período. Y al mismo tiempo renuevo a todos —a mí el primero— la invitación a celebrar la fecha en que fuimos bautizados, es decir, en que nos hicimos cristianos. Os pregunto a cada uno ¿sabéis la fecha de vuestro Bautismo? Seguro que alguno no la sabe. Preguntar a vuestros padres, familiares, padrinos: ¿cuál es la fecha de mi Bautismo? Y luego, cada año, celebrad esa fecha, porque es un nuevo cumpleaños, el cumpleaños de la fe. Esta es la tarea para hoy, para cada uno: cuál es la fecha de mi Bautismo, para poder celebrarlo.

Y ahora os saludo a vosotros, romanos y peregrinos. ¡Hay muchos polacos en la plaza!

Saludo en particular al coro “La voz de los Ángeles” de Belén. Queridos amigos, gracias de todo corazón porque, junto con vuestros cantos, traéis el “perfume de Belén” y el testimonio de la comunidad cristiana de Tierra Santa. ¡Gracias! Rezamos por vosotros y estamos a vuestro lado!

¡Y no olvidemos a nuestros hermanos y hermanas ucranianos! ¡Sufren tanto por la guerra! Esta Navidad en guerra, sin luz, sin calor, ¡sufren mucho! Por favor, no los olvidemos. Y hoy, viendo a la Virgen que tiene en su regazo al niño en el Pesebre, amamantándolo, pienso en las madres de las víctimas de la guerra, de los soldados que han caído en esta guerra en Ucrania. Las madres ucranianas y las madres rusas han perdido a sus hijos. Este es el precio de la guerra. Recemos por las madres que han perdido a sus hijos soldados, tanto ucranianas como rusas.

Os deseo a todos un feliz domingo. Nos os olvidéis, por favor, de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto.

[Multimedia]

 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y feliz fiesta!

Hoy, solemnidad de la Epifanía, el Evangelio nos habla de los Magos que, al llegar a Belén, abren sus cofres y ofrecen a Jesús oro, incienso y mirra (cf. Mt 2,11). Estos sabios de Oriente son famosos por los regalos que hicieron; pero pensando en su historia, podríamos decir que, ante todo, reciben tres dones: han recibido tres dones, tres preciosos dones que también nos conciernen a nosotros. Traen oro, incienso y mirra, pero ¿qué dones recibieron?

El primero es el don de la llamada. Los Magos no la intuyeron leyendo las Escrituras o a través de una visión de ángeles, sino que la sintieron mientras estudiaban las estrellas. Esto nos dice algo importante: Dios nos llama a través de nuestros mayores deseos y aspiraciones. Los Magos se dejaron asombrar e incomodar por la novedad de la estrella y se pusieron en camino hacia lo que no conocían. En cuanto hombres cultos y sabios, les fascinaba más lo que no sabían que lo que ya sabían: se abrieron a lo que no conocían. Se sintieron llamados a ir más allá, no se sintieron felices quedándose donde estaban, sino sintiéndose llamar a ir más allá. Esto también es importante para nosotros: estamos llamados a no contentarnos, a buscar al Señor saliendo de nuestra comodidad, caminando hacia Él con los demás, sumergiéndonos en la realidad. Porque Dios llama cada día, aquí y hoy. Dios nos llama, llama a cada uno, cada día, nos llama aquí y nos llama ahora, en nuestro mundo.

Pero los Magos nos hablan luego de un segundo don: el discernimiento. Como buscan un rey, van a Jerusalén para hablar con el rey Herodes, quien, sin embargo, es un hombre ávido de poder y quiere utilizarlos para eliminar al Mesías niño. Pero los Magos no se dejan engañar por Herodes. Saben distinguir entre la meta del viaje y las tentaciones que encuentran en el camino. Podían haberse quedado tranquilos en la corte de Herodes, pero siguen adelante. Abandonan el palacio de Herodes y, atentos a los signos de Dios, ya no pasarán por allí, sino que volverán por otro camino (cf. v. 12). ¡Qué importante, hermanos y hermanas, es saber distinguir la meta de la vida de las tentaciones del camino! Una cosa es la meta de la vida, otra las tentaciones del camino. ¡Saber renunciar a lo que seduce, pero lleva por mal camino, para comprender y elegir los caminos de Dios! El discernimiento es un gran don, y nunca hay que cansarse de pedirlo en la oración. ¡Pidamos esta gracia! Señor, danos la capacidad de discernir el bien del mal, lo mejor de lo que no es mejor.

Por último, los Reyes Magos nos hablan de un tercer don: lasorpresa. Tras un largo viaje, ¿qué encuentran estos hombres de alta posición social? Un niño con su madre (cf. v. 11): una escena ciertamente tierna, pero no asombrosa. No ven ángeles como los pastores, sino que encuentran a Dios en la pobreza. Tal vez esperaban un Mesías poderoso y prodigioso, y se encuentran con un niño. Sin embargo, no creen haberse equivocado, saben reconocerlo. Acogen la sorpresa de Dios y viven llenos de asombro su encuentro con Él, adorándole: en la pequeñez reconocen el rostro de Dios. Humanamente todos estamos inclinados a buscar la grandeza, pero es un don saber encontrarla de verdad: saber encontrar la grandeza en la pequeñez que Dios tanto ama. Porque así es como se encuentra al Señor: en la humildad, en el silencio, en la adoración, en los pequeños, en los pobres.

Hermanos y hermanas, todos somos llamados —primer don: la llamada— por Jesús; todos podemos discernir —segundo don: el discernimiento— su presencia; todos podemos experimentar sus sorpresas —tercer don: la sorpresa—. Hoy sería bueno recordar estos dones: la llamada, el discernimiento y la sorpresa, dones que ya hemos recibido: recordar cuándo sentimos una llamada de Dios en nuestra vida; o cuándo, quizá después de mucho esfuerzo, fuimos capaces de discernir su voz; o también, en una sorpresa inolvidable que Él nos ha dado, asombrándonos. Que la Virgen nos ayude a recordar y custodiar los dones recibidos.



Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Expreso de corazón mis mejores deseos a las comunidades de las Iglesias Orientales, tanto católicas como ortodoxas, que mañana celebran la Navidad del Señor. Quisiera que llegara especialmente a los hermanos y hermanas del martirizado pueblo ucraniano. Que el nacimiento del Salvador infunda consuelo, infunda esperanza e inspire pasos concretos que puedan finalmente conducir al fin de los combates y a la paz. Recemos muchos por Ucrania y por la paz.

En la fiesta de la Epifanía se celebra la Jornada Mundial de la Infancia Misionera. Saludo a todos los niños y niñas, chicos y chicas que en todas las partes del mundo difunden la alegría de ser amigos de Jesús y se comprometen, con la oración, los sacrificios y las ofrendas, a sostener a los misioneros del Evangelio.

Os saludo a todos vosotros, fieles de Roma y peregrinos de varios países. En particular, saludo a los participantes en la manifestación histórico-folclórica "Viva la Befana", organizada este año por el Ayuntamiento de Foligno sobre los temas de la paz, la solidaridad y la fraternidad entre los pueblos. Doy las gracias al alcalde y al obispo de Foligno, a las demás autoridades, asociaciones, escuelas, bandas de música y a todos los que dan vida a la histórica “Justa de la Quintana”. Y extiendo también mi saludo al "Cortejo de los Reyes Magos" que hoy tiene lugar en muchas ciudades y pueblos de Polonia.

Saludo a los confirmandos de Romano di Lombardia, de la Asociación de Solidaridad entre las Familias de Podenzano (diócesis de Piacenza), y a los amigos y voluntarios de la "Fraterna Domus". Y saludo a los chicos de la Inmaculada.

Os deseo a todos una feliz fiesta. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto.

[Multimedia]

 

El Arzobispo Castrense de España, Monseñor Don Juan Antonio Aznárez, presidió el domingo 8 de enero, la misa conmemorativa de la 56 jornada de la Paz en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas.

La Eucaristía fue concelebrada por el Vicario general del Arzobispado, Don Carlos Jesús Montes y por los Vicarios Episcopales del Ministerio de Defensa, Ejército de Tierra, de la Armada, del Ejército del Aire, de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía junto al Secretario General, y el Rector del Seminario, que contaron además con la colaboración de los seminaristas del Arzobispado castrense.

Solidaridad en la Guardia Civil

Como preparación para las fiestas navideñas, todo el mes de diciembre, coordinado por Cáritas Parroquial Guardia Civil-Vicaría Episcopal, ha tenido lugar la recogida y posterior entrega de alimentos a distintas organizaciones civiles y eclesiales. Las unidades implicadas han sido la Dirección General, la Agrupación de Tráfico, la Academia de Oficiales de Aranjuez, la Academia de Guardias de Baeza, la Comandancia de Guipúzcoa y la Comandancia de la Coruña junto al Sector de Tráfico de Galicia. Significar que el Colegio de Guardias Jóvenes (Valdemoro) realiza su campaña solidaria durante el mes de febrero.

Era un extraño y me acogisteis

La Navidad es la ocasión perfecta para vivir experiencias sublimes de Amor y Solidaridad. Y la fragata Santa María las vivió en la operación Atalanta.

El día 24 de diciembre un grupo de personas de la dotación junto con el páter tuvieron la oportunidad de vivir el verdadero sentido de la Natividad de Nuestro Señor, visitando los dos centros de Grandsons of Abraham de Mombasa en Kenia: el primero ya lo conocíamos cuando estuvimos con la fragata Numancia unos meses antes, el centro de rescate y el segundo la escuela propiamente dicha del mismo centro.

En la tarde de ayer, día 3 de enero, en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas se celebró la santa misa Funeral por el eterno descanso de SS Benedicto XVI, que fue presidida por el Exmo y Rvmo. Señor Arzobispo Castrense de España Don Juan Antonio Aznárez y concelebrada por un grupo de capellanes castrenses. 

El pasado martes 27 de diciembre, en la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio de Cádiz, se celebró la festividad de San Juan Evangelista, patrón de la juventud cofrade.

La imagen de San Juan Evangelista de la Muy Ilustre y Venerable Cofradía del Stmo. Xto. De la Expiración y María Stma. De la Victoria de Cádiz, presidió el presbiterio de la Parroquia con un altar preparado con anterioridad, dispuesto y diseñado por el grupo joven de la Cofradía.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y feliz año!

El inicio de un nuevo año está encomendado a María Santísima, que hoy celebramos como Madre de Dios. En estas horas invocamos su intercesión en particular por el Papa emérito Benedicto XVI, que ayer por la mañana dejó este mundo. Nos unimos todos juntos, con un único corazón y una única alma, dando gracias a Dios por el don de este fiel servidor del Evangelio y de la Iglesia. Hemos visto recientemente en la televisión, en “Sua Immagine”, toda la actividad y la vida del Papa Benedicto.

Mientras todavía contemplamos a María en la gruta donde nació Jesús, podemos preguntarnos: ¿Con qué lenguaje nos habla la Virgen Santa? ¿Cómo habla María? ¿Qué podemos aprender de ella para este año que comienza? Podemos decir: “Nuestra Señora, enséñanos qué debemos hacer, en este año…”.

En realidad, si observamos la escena que nos presenta la Liturgia de hoy, notamos que María no habla. Ella acoge con sorpresa el misterio que vive, custodia todo en su corazón y, sobre todo, se preocupa del Niño, que —dice el Evangelio— estaba «acostado en el pesebre» (Lc 2,16). Este verbo “acostar” significa colocar con cuidado. Y nos dice que el lenguaje proprio de María es el de la maternidad: cuidar con ternura del Niño. Esta es la grandeza de María: mientras los ángeles hacen una fiesta, los pastores acuden y todos alaban a Dios en voz alta por el acontecimiento que había sucedido, María no habla, no entretiene a los invitados explicando lo que le ha sucedido, no roba el protagonismo —¡a nosotros nos gusta tanto robar el protagonismo! — al contrario, pone en el centro al Niño, cuidándolo con amor. Una poetisa escribió que María «sabía también estar solemnemente muda, […] porque no quería perder de vista a su Dios» (A. Merini, Corpo d’amore. Un incontro con Gesù [Cuerpo de amor. Un encuentro con Jesús], Milán 2001, 114).

Este es el lenguaje típico de la maternidad: la ternura del cuidado. De hecho, después de haber llevado en el vientre durante nueve meses el don de un misterioso prodigio, las madres continúan poniendo en el centro de todas las atenciones a sus niños: los alimentan, los estrechan entre sus brazos, los acuestan con dulzura en la cuna. Cuidar: este es también el lenguaje de la Madre de Dios; un lenguaje de madre: cuidar.

Hermanos y hermanas, como todas las madres, María lleva en su vientre la vida y, así, nos habla de nuestro futuro. Pero al mismo tiempo nos recuerda que, si queremos realmente que el nuevo año sea bueno, si queremos reconstruir la esperanza, hay que abandonar los lenguajes, los gestos y las decisiones inspiradas en el egoísmo y aprender el lenguaje del amor, que es cuidado. Cuidar es un lenguaje nuevo, que va contra los lenguajes del egoísmo.  Este es el compromiso: cuidar nuestra vida —cada uno de nosotros debe cuidar de su propia vida—; cuidar de nuestro tiempo, de nuestra alma; cuidar la creación y el ambiente en el que vivimos; y, aún es más, cuidar a nuestro prójimo, a aquellos a los que el Señor nos ha puesto al lado, como también a los hermanos y a las hermanas que están necesitados e interpelan nuestra atención y nuestra compasión. Mirando a la Virgen con el Niño, mientras cuida del Niño, nosotros aprendemos a cuidar de los demás, y también de nosotros mismos, cuidando la salud interior, la vida espiritual, la caridad.

Al celebrar hoy la Jornada Mundial de la Paz, retomemos conciencia de la responsabilidad que se nos ha confiado para construir el futuro: frente a las crisis personales y sociales que vivimos, frente a la tragedia de la guerra «estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión» (Mensaje para la LVI Jornada Mundial de la Paz5). Y podemos hacerlo si nos cuidamos unos a otros y si, todos juntos, cuidamos nuestra casa común.

Imploremos a María Santísima, Madre de Dios, para que en esta época contaminada por la desconfianza y por la indiferencia, nos haga capaces de compasión y de cuidado —capaces de tener compasión y de cuidar— capaces de «conmoverse y detenerse ante el otro cuantas veces sea necesario» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 169).



Después del Ángelus

A todos vosotros aquí presentes y a cuantos siguen a través de los medios dirijo las mejores felicitaciones por el nuevo año. Expreso viva gratitud al Presidente de la República Italiana, el honorable Sergio Mattarella, invocando prosperidad para el pueblo italiano; con las mismas felicitaciones también para la Presidenta del Gobierno.

En este día, que san Pablo VI quiso dedicar a la oración y a la reflexión por la paz en el mundo, sentimos aún más fuerte, intolerable, el contraste de la guerra, que en Ucrania y en otras regiones siembra muerte y destrucción. Sin embargo, no perdemos la esperanza, porque tenemos fe en Dios, que en Jesucristo nos ha abierto la vía de la paz. La experiencia de la pandemia nos enseña que nadie puede salvarse solo, pero que juntos podemos recorrer senderos de paz y de desarrollo.

En el mundo entero, en todos los pueblos se alza el grito: ¡no a la guerra! ¡No al rearme! Que los recursos se destinen al desarrollo: salud, alimentación, educación, trabajo. Entre las innumerables iniciativas promovidas por las comunidades cristianas, recuerdo la Marcha nacional que se llevó a cabo ayer en Altamura, después de las cuatro caravanas que llevaron solidaridad a Ucrania. Saludo y agradezco a los numerosos amigos de la Comunidad de Sant’Egidio, que han venido también este año a testimoniar su compromiso por la “paz en todas las tierras”, aquí y en muchas ciudades del mundo. ¡Gracias, queridos hermanos y hermanas de Sant’Egidio!

Saludo a las dos bandas musicales procedentes de Virginia y Alabama, en los Estados Unidos de América —¡después queremos escucharles!—Saludo a los jóvenes del Movimiento Regnum Christi —¡gracias! ¡Se hacen oír!— de varios países de América y de Europa; así como también a los muchachos y a las familias de la Comunidad del Cenáculo, con una bendición a Madre Elvira y a todas las comunidades.

Deseo a todos un feliz domingo y feliz año. No os olvidéis de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto.

[Multimedia]

 

 
 

Oración por la Iglesia Perseguida

El pasado 26 de diciembre se vivió una intensa jornada en la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio, en el que se rezó por la Iglesia perseguida y se

celebró la Santa Misa ante el icono de la Anunciación a la Santísima Virgen María de la diócesis de Homs, profanado en Siria.

El acto comenzó a las 19:30 h con el rezo del Santo Rosario, y continuó con la celebración de la Santa Misa. ofrecida por los cristianos que están perseguidos a causa de su fe en diversos países, enmarcado en la celebración de San Esteban, mártir, ejemplo de entrega de vida al Señor hasta la muerte.

Al término de la Santa Misa se dio a venerar la imagen del Niño Jesús, como corresponde al tiempo de Navidad, poniendo en sus manos las vidas de tantos cristianos del mundo que la entregan por amor a Dios.

Hemos de agradecer a la Fundación Pontificia de Ayuda a la Iglesia Necesitada su

labor y empeño en cumplir las tres tareas encomendadas por el Papa desde su fundación: analizar el estado de la Libertad Religiosa en el mundo y dar a conocer las situaciones de persecución cristiana, promover la oración por todos los cristianos perseguidos o en dificultades y ser cauce de caridad recaudando fondos para ayudar económicamente a los que lo han perdido todo por el hecho de ser cristianos.

Por todos ellos, nuestra oración.

Página 98 de 291

Más Noticias

Amigos Fuertes de Dios

  • La Eucaristía y la Virgen son las dos columnas que han de sostener nuestras vidas

    San Juan Bosco

EncabezadoWeb Espanâol3

Matrimonio es +

img ForeverMatch

Roma

cropped-Logo_White_Background.jpg

LECTURAS DE MISA.jpg

Año Jubilar Perpetuo Socorro

Imagen Virgen

Cartelito Fatima

WYD SEOUL 2027

Captura

 CALENDARIO PASTORAL

Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

Medalla Cuerpo de Sanidad

BanerLateralSanidad

Acceso

Bienvenidos

Noticias del Papa León XIV

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
  • 12
  • 13
  • 14
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  • 21
  • 22
  • 23
  • 24
  • 25
  • 26
  • 27
  • 28
  • 29
  • 30
  • 31
  • 32
  • 33
  • 34
  • 35
  • 36
  • 37
  • 38
  • 39
  • 40
  • 41
  • 42
  • 43
  • 44
  • 45
  • 46
  • 47
  • 48
  • 49
  • 50
  • 51
  • 52
  • 53
  • 54
  • 55
  • 56
  • 57
  • 58
  • 59
  • 60
  • 61
  • 62
  • 63
  • 64
  • 65
  • 66
  • 67
  • 68
  • 69
  • 70
  • 71
  • 72
  • 73
  • 74
  • 75
  • 76
  • 77
  • 78
  • 79
  • 80
  • 81
  • 82
  • 83
  • 84
Volver
facebook_page_plugin