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Noticias del Arzobispado Castrense

Peregrinación a la tumba de San Pedro

En este mes de marzo, los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado destinados en Roma, en las embajadas ante la Santa Sede y ante el Estado Italiano, acompañados por sus capellanes, tuvieron la gran oportunidad de celebrar la Santa Misa en la Capilla Clementina, el corazón de la Basílica Vaticana.

Esta particular peregrinación ha sido una experiencia extraordinaria, caminar hacia el corazón de la "Piedra" que sostiene la Iglesia, donde entre los estrechos pasillos se pueden contemplar la historia de los primeros cristianos en Roma, pero, sobre todo, lo más maravilloso es poder estar de frente a la tumba del príncipe de los apóstoles, celebrando el Misterio de nuestra Fe.

La Capilla Clementina se encuentra bajo el Baldaquino de Bernini, bajo la grandiosa cúpula de Miguel Ángel en la Basílica de San Pedro. La capilla, fue enterrada por mandato del Emperador Constantino alrededor del año 318, cuando mandó construir la Antigua Basílica y permaneció enterrada hasta el papa Clemente VIII, quien ordenó su decoración para su propia tumba. Así permaneció oculta la tumba de S.Pedro hasta el año 1939, cuando unos trabajadores excavaban los cimientos para la tumba del fallecido Papa Pío XI, después el Papa Pío XII (1939-1958) ordenó toda la excavación y en el radiomensaje de Navidad de 1950, afirmó: «Hemos encontrado la tumba de San Pedro».

Recordemos que alrededor del año 65, San Pedro fue martirizado en el circo de Nerón, fue crucificado cabeza abajo por petición propia, ya que se consideraba indigno de morir como murió Cristo, y después fue sepultado en la necrópolis cerca del circo, en la ladera de la colina vaticana, situada al oeste del río Tíber, en una sepultura protegida por un templete, denominado el “Trofeo de Gaio”.

Después de celebrar la Eucaristía, se visitó la basílica de San Pedro y las grutas vaticanas donde reposan los restos de los sucesores de Pedro. Con una breve explicación de ambos lugares, seguidamente hubo un café en el cual se pudo compartir la experiencia inolvidable. En todo momento, se cumplieron las medidas relacionadas con la COVID-19.  

Estos encuentros se enmarcan dentro del deseo de hacer realidad la pastoral castrense y en concreto, la labor pastoral de los capellanes, que no es otra que el servicio a todos aquellos que se encuentren destinados tanto dentro, como fuera de nuestras fronteras.

La experiencia fue muy positiva, creándose un clima de confraternización y amistad. Se espera poder tener otros encuentros a lo largo del año.

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