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D. Ángel Cordero Cordero, capellán retirado perteneciente al Cuerpo Eclesiástico del Ejército de Tierra, falleció de forma inesperada en la mañana de ayer en su domicilio de Madrid.

Durante su trayectoria profesional y pastoral ejerció como capellán en diversas unidades militares y en el Arzobispado Castrense donde ocupó el cargo de Ordinario entre septiembre de 2007 y el mismo mes del año 2008, también ejerció como Rector de la Catedral de las Fuerzas Armadas y Vicario General.

unnamedD. Ángel Cordero nació en Val de San Lorenzo (León) el 22 de mayo de 1949. En 1980 ingresó en las Fuerzas Armadas procedente de la Diócesis de Astorga y formó parte de la promoción de 1981 del Cuerpo Eclesiástico del Ejército de Tierra que se formó en el Centro de Instrucción de Reclutas 13 (CIR 13) de Figueirido, Pontevedra.

Su primer destino como capellán fue el Regimiento Mixto de Artillería 4 de Camposoto, Cádiz. Después se trasladó a Tenerife para cubrir la vacante en el Regimiento de Infantería “Tenerife” 49 desde donde pasó, en el año 1985 otra vez a Cádiz, en esa ocasión al Regimiento de Artillería de Costa 4 y de ahí a la Academia de Intendencia de Ávila.

En 1990 fue nombrado párroco de Santa María de La Dehesa de Madrid hasta el año 2003 cuando fue destinado a la Jefatura de Servicios Territoriales de la Región Militar Centro periodo en el que fue promovido al empleo de coronel. En 2005 pasó al Arzobispado Castrense donde ejerció, como ya se ha adelantado, como Rector de la Catedral de las Fuerzas Armadas y como Vicario General.

En septiembre de 2007 fue nombrado Ordinario tras el traslado del entonces Arzobispo Castrense, D. Francisco Pérez, a Pamplona. Esa responsabilidad la ejerció durante un año, hasta que D. Juan del Río fue designado como responsable de la jurisdicción.

El último destino de D. Ángel como capellán fue en el Grupo de Escuelas del Ministerio de Defensa en Madrid. Durante su carrera obtuvo diversas condecoraciones entre ellas la Encomienda de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

El Arzobispo Castrense ha presidido la ceremonia en la que han recibido el sacramento de la confirmación varios jóvenes, los cuales, han sido preparados por el equipo de catequistas de la parroquia, bajo la dirección del parróco y del vicario parroquial.

La ceremonia ha sido amenizada por el coro de niños de la parroquia, a los que el Señor Arzobispo ha felicitado al término de la misma.

En las palabras de la homilía el Señor Arzobispo ha subrayado la plenitud de los dones del Espíritu Santo que han recibido en este sacramento para hacerlo valer en la vida del cristiano, como Espíritu de valentía, llenando nuestra vida con obras de misericordia con nuestros semejantes.

Escucha la Homilia

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Palabras antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy celebramos la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del universo, que cierra el año litúrgico, la gran parábola en la que se despliega el misterio de Cristo: todo el año litúrgico. Él es el Alfa y el Omega, el comienzo y el cumplimiento de la historia; y la liturgia de hoy se centra en el “omega”, es decir, en el destino final. El sentido de la historia se comprende teniendo ante nuestros ojos su culminación: el final es también el fin. Y esto es precisamente lo que hace Mateo, en el Evangelio de este domingo (25, 31-46), colocando el discurso de Jesús sobre el juicio universal en el epílogo de su vida terrenal: Él, a quien los hombres están a punto de condenar, es en realidad el juez supremo. En su muerte y resurrección, Jesús se mostrará como el Señor de la historia, el Rey del universo, el Juez de todo. Pero la paradoja cristiana es que el Juez no reviste una realeza temible, sino que es un pastor lleno de mansedumbre y misericordia.

En efecto, Jesús, en esta parábola del juicio final, utiliza la imagen del pastor. Toma las imágenes del profeta Ezequiel, que hablaba de la intervención de Dios en favor del pueblo, contra los malos pastores de Israel (cf. 34, 1-10). Aquellos habían sido crueles, explotadores, prefiriendo alimentarse ellos mismos en lugar del rebaño; por lo tanto, Dios mismo promete cuidar personalmente de su rebaño, defendiéndolo de las injusticias y los abusos. Esta promesa de Dios para su pueblo se cumplió plenamente en Jesucristo, el Pastor, precisamente Él es el Buen Pastor. También Él mismo dice de sí: “Yo soy el buen pastor” (Jn 10, 11.14).

 

En la página evangélica de hoy, Jesús se identifica no sólo con el rey pastor, sino también con las ovejas perdidas. Podríamos hablar de una “doble identidad”: el rey-pastor, Jesús, se identifica también con las ovejas, es decir, con los hermanos más pequeños y necesitados. Y así indica el criterio del juicio: se efectuará sobre la base del amor concreto dado o negado a estas personas, porque él mismo, el juez, está presente en cada una de ellas. Él es juez, Él es Dios-hombre, pero Él es también el pobre, Él está escondido, está presente en la persona de los pobres que Él menciona precisamente allí. Jesús dice: «En verdad os digo que cuanto hicisteis (o no hicisteis) a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí lo hicisteis (o no lo hicisteis)» (vv. 40.45). Seremos juzgados por el amor. El juicio será por el amor. No por el sentimiento, no: por las obras, por la compasión que se hace cercanía y ayuda solícita.

¿Yo me acerco a Jesús presente en la persona de los enfermos, de los pobres, de los que sufren, de los presos, de los que tienen hambre y sed de justicia? ¿Me acerco a Jesús presente allí? Esta es la pregunta de hoy.

El Señor, pues, en el fin del mundo, pasará revista a su rebaño, y lo hará no sólo del lado del pastor, sino también del lado de las ovejas, con las que se ha identificado. Y nos preguntará: “¿Has sido un poco pastor, como yo?”. “¿Has sido pastor mío, de mí, que estaba presente en esa gente necesitada, o has sido indiferente?”. Hermanos y hermanas, guardémonos de la lógica de la indiferencia, de lo que viene inmediatamente a la mente: mirar a otra parte cuando vemos un problema. Recordemos la parábola del Buen Samaritano. Aquel pobre hombre, herido por los bandidos, tirado en el suelo, entre la vida y la muerte, estaba allí solo. Pasó un sacerdote, lo vio, y se fue, miró hacia otro lado. Pasó un levita, lo vio y miró hacia otro lado. ¿Soy yo, ante mis hermanos y hermanas necesitados, tan indiferente como este sacerdote, como este levita, y miro a otra parte? Seré juzgado por esto: por cómo me acerqué, por cómo miré a Jesús presente en la necesidad. Esta es la lógica, y no lo digo yo, lo dice Jesús: “Lo que hicisteis a éste, a éste, a éste, me lo habéis hecho a mí. Y lo que no hicisteis a éste, a éste, a éste, a éste, a mí no lo hicisteis, porque yo estaba allí”. Qué Jesús nos enseñe esta lógica, esta lógica de cercanía, de acercarnos a Él, con amor, en la persona de los que más sufren.

 

Pidamos a la Virgen María que nos enseñe a reinar en el servir. Nuestra Señora, asunta al Cielo, recibió la corona real de su Hijo, porque lo siguió fielmente —es la primera discípula— en el camino del Amor. Aprendamos de ella a entrar desde ahora en el Reino de Dios, por la puerta del servicio humilde y generoso. Y volvamos a casa solamente con esta frase: “Yo estaba presente allí. ¡Gracias!” o si no “Te has olvidado de mí”.

En el día de ayer, el Señor Arzobispo Castrense presidió la Santa Misa en la festividad de Cristo Rey del Universo.

Noticia publicada en Ejército de Tierra. Prensa Digital Nacional. 17/11/2020
Ana Vercher/Madrid

Cáritas Castrense, en su compromiso con los más necesitados, se encuentra inmersa en la campaña “Cerca de ti” con la que pretende proporcionar apoyo a todos aquellos que se encuentran aislados o en situación de especial vulnerabilidad debido a la situación de pandemia y confinamiento provocada por la COVID-19. Así, a través de esta campaña, se busca dar cobertura a todos aquellas personas, mayores o con algún tipo de necesidad, a las que hay que acercar a sus domicilios medicinas, comidas y demás útiles necesarios. Esta acción se complementa con una red de apoyo moral que, en muchas ocasiones, consiste en llamadas telefónicas para acompañar. Hasta el 30 de septiembre se han aplicado en apoyo de personas necesitadas 28.130 euros empleados en 34 intervenciones, con un total de 134 beneficiarios. Por otra parte, se han repartido 10.300 kilogramos de alimentos, a los que hay que añadir 2.600 raciones de previsión proporcionadas por el Ejército de Tierra, con la participación de un total de 14 parroquias castrenses distribuidas por toda España.

Cartel Cerca de ti 1 page 0001 250x354Esta campaña se une a otra de similares características: “El granero de José”, cuya intención es hacer acopio de productos y fondos para hacer frente a las necesidades de alimentación, medicinas, suministros de servicios básicos y escolarización que puedan ir surgiendo a raíz de la crisis provocada por la COVID-19. A través de ella, ya se han recaudado más de 70.300 euros –ha habido más de 350 donantes–, además de múltiples acciones de recogida y distribución de alimentos llevado a cabo por diverso personal del ámbito del Arzobispado castrense.

Si bien estas campañas se iniciaron durante los meses de confinamiento, las necesidades actuales han hecho necesaria su ampliación, por lo que se busca una mayor difusión entre el personal militar para seguir atendiendo a sus objetivos, a la par que se da a conocer el trabajo de Cáritas Castrense y las posibilidades que se tienen desde ella de apoyar a los profesionales, o familias, que tengan necesidades.

Ambas campañas se encuentran abiertas a donaciones y presentación de voluntarios. Más información a través de la web www.caritas.es/castrense y las Oficinas de Apoyo al Personal.

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De Curas y Militares...en Misión

A Rafael Dengra Tello, Coronel Jefe del RI Saboya, nº. 6,
y a cuantos componen esa Unidad;
y a los miembros del contingente que marcha a Malí,
en especial, al Grupo de Caballería Calatrava,
del Regimiento Castilla, nº. 16,
con su Teniente Coronel Sergio Esparaber Díez. A Alejandro Espíritu y Fontes*,
Capellán Castrense con destino en Badajoz,
y a cuantos como él, sin temor al peligro,
los acompañan para mantener la paz del alma.A todos esos hombres y mujeres que,
fieles a su compromiso ante la Bandera,
engrandecen el nombre de la Patria de todos, ¡España!,
en cuantos lugares del mundo desarrollan su misión
de enseñar a buscar… ¡la Paz!

Recibí una llamada en el móvil el pasado 11 de noviembre, a las “dieciséis cero ocho”, por decirlo en jerga militar. No conocía el número, no lo tenía anotado en la agenda del aparato. Da igual, pues suelo coger todas las llamadas, o casi todas. Nunca sabe uno quién te puede llamar, o de dónde. O para qué. Mejor pasar la incertidumbre de saber si se trata de un vendedor de máquinas de coser o de enciclopedias ilustradas. No coso, y estoy surtido de fuentes del saber, aunque cada día, lo que es saber, sabemos menos. Quizá no nos haga falta saber tanto. Nos lo dan todo hecho, o deshecho, que da lo mismo. Y digo que da lo mismo a juzgar por el conformismo que mostramos el común de los mortales de este país llamado España. Parece como si nos diera igual ocho que ochenta, cuando entre tales números hay setenta y dos al medio... ¡Al asunto!, como diría Juani, la madre de un sacerdote que es buen amigo y mejor consejero, ¿verdad, Don José Luis León? Pues al asunto…

Al descolgar y responder con mi habitual “al aparato” cuando el llamante preguntó por mí, tardé poco en reconocer la voz. Casi al mismo tiempo de saber quién era me dijo “soy Rafa”. No obstante, como a los medio sordos nos parecen muchas voces iguales, dudé un momento hasta que me sacó de dudas. Yo tenía guardado su número oficial, pero no el particular. Rafa es Rafael Dengra Tello, y es, hoy por hoy, porque ya le quedan pocos días, un mes mal contado, Coronel Jefe del Regimiento de Infantería “Saboya”, número 6. Tiene sede en la Base General Menacho, de Bótoa, Badajoz, en esa zona donde la Reina de los Campos extremeños, la Virgen de Bótoa, copatrona de Badajoz, extiende la sombra de su floreada pamela para dar cobijo a cuantos se invocan a ella. Se invocan o la miran al pasar por la ermita pocos kilómetros antes de llegar a la entrada de la Base donde se asienta esa Unidad tan querida por mí como es la Brigada “Extremadura” XI.

Rafa, el Coronel Dengra, me llamaba para despedirse. Se va. Se va de Badajoz pronto. Tomó el mando del Saboya el 14 de diciembre de hace dos años. Poco tiempo. O mucho, según se mire. Poco si se cuentan los días como quien cuenta los coches que pasan por un semáforo. Mucho si se cuenta lo vivido en ese tiempo. Mucho si se trata de contar la buena amistad y relación que hemos creado entre los dos. Algo tienen los militares, pues me encariño con ellos. Ese 14 de diciembre le cedió el mando otro buen amigo: Toni Llorens, Antonio Ramón Llorens Pérez, que también estuvo otros dos años al mando de una de las unidades punteras del Ejército de Tierra. No lo digo yo, movido por los quereres, no: lo dicen quienes conocen del tema por los saberes y así me han contado. Y yo lo he comprobado cuando los he visto formar, cuando los he visto desfilar con “marcial apostura”, cuando los he visto entonar el himno de la Unidad. Pone los pelos de punta oír el lema que se corea tras el himno:

Sobre todo… ¡España!
Ante todo… ¡España!
Siempre… ¡España!

No se queda atrás el Castilla 16, regimiento de rancio abolengo en la historia militar española. Y pedestal importante en la particular de esta plaza fuerte que es Badajoz. Hoy, al mando, el Coronel Jesús Moreno del Valle vela porque tales páginas escritas con el sudor y la sangre de sus componentes se mantengan con el peso que siempre han tenido. Su tropa tampoco se queda atrás, pues, de hecho, de esta Unidad, concretamente del Grupo da Caballería Calatrava, es el grueso del personal. Al frente de ellos su Teniente Coronel, Sergio Esparaber Díez. Tienen asumido el credo de su Regimiento en forma de lema, coreado tras su himno:

¡Soldados, saber vencer o morir!
¡Castilla fue siempre así!

Pero vuelvo al asunto, que las emociones me despistan. Rafa se va. Se va a Malí. Ya lo sabía, pero me ha llamado para despedirse. Eso es prueba de amistad. La amistad es la distancia más corta entre el corazón de las personas, y la mía con el personal de la milicia se recorre enseguida. Sean lo que sean.

Tienen todo mi respeto, mi consideración y mi afecto. ¿Puedo decir cariño sin caer en sensiblerías? Pues eso, tienen todo mi cariño. Me siento uno más de ellos. Poco faltó para que me reenganchara al final del Servicio Militar –sí, sí, en mayúsculas, como debe ser, y a mucha honra-. Si no llega a ser por el maldito oído… Lamentarse no lleva a nada. No me arrepiento en absoluto de la vida que me ha tocado vivir, o que yo he elegido vivir, o las dos cosas a la vez, que nunca se sabe.

Rafa se va a Malí. Sabe a dónde va. Lo hablamos con claridad en la llamada que me hizo. Lo noté sereno. Lo noté, incluso, deseando que llegara el día de la partida. Pero Rafa no va solo. Rafa va con más gente. Gente de su gente, que también es la nuestra, la de todos. Gente como cualquiera de los que no vamos o de los que puedan leer estas líneas sin comprender qué sienten los que van para ir a tierras inciertas, muchos de ellos voluntarios. No están hechos de otra pasta, pero sí tienen claro qué es eso del Servicio –otra vez con mayúsculas- a España. Bien es cierto que todos, desde nuestro cometido, servimos a los intereses de nuestra Patria, de su engrandecimiento, pero no todos lo hacemos de la misma manera y con los mismos riesgos. Rafa sabe que lo va a correr, lo mismo que los hombres y mujeres, Soldados de España todos ellos –qué bonito título: Soldado de España-, que van con él. Los hay de varias Unidades, aunque ya he dicho que el grueso es del Castilla. Pero da igual, porque la unidad de procedencia es lo de menos. Son gentes de diversos puntos de nuestra geografía, regional o nacional, que en la tropa los hay de todos sitios.

Son gente, bella gente, buena gente, que tienen asumido aquello que acuñó Ortega y Gasset de que España es un conjunto de pueblos con destino en lo universal. Después hay quién parafraseó al filósofo español diciendo aquello de que “España es una unidad con destino en lo universal”. Me apuesto a que el noventa por ciento de los españoles no saben quién dijo eso. Fernando Valbuena dirá que son muchos más los que no lo saben.

Puede ser. Pero quien lo sepa y lo diga corre el riesgo de ser tachado de vete a saber qué. Y pronto hasta sancionado, que esta es la libertad de expresión de este país, de esta unidad con destino en lo universal. Y es que es así. Rafa y su gente van a llevar el nombre de España a lugares de incierta seguridad para cumplir con el deber que afecta a nuestro país de formar parte activa del mundo en que vivimos, buscando la paz, para lo que es preciso preparar a los nativos de otros países para contener la guerra. Lo llevamos haciendo ya mucho tiempo, y no sólo en Malí: Líbano, los Balcanes, Irak… qué se yo. También el Castilla se fue a Letonia. Si este papel de España de buscar la paz, que no la guerra, y enseñar a otras gentes a buscarla en otros países del mundo no es cumplir con ese destino en lo universal que alguien me explique entonces de qué se trata.

La primera vez que oí hablar de misiones de militares fue en 1980, en mi etapa inolvidable en la Compañía de Esquiadores Escaladores de Viella, en el Valle de Arán, tierra tan bella que casi podría ser el paraíso terrenal… Mi Capitán entonces, hoy General retirado, D. Epifanio Artigas Ainá, se marchó creo que a Guinea, a preparar a sus tropas. Si no fue Guinea fue cerca, qué más da. Hasta entonces, para mí, las misiones eran las del Héroe de Molokai y compañeros mártires. O las de los sacerdotes y monjas en la selva. O las de las huchas de cerámica imitando cabezas de chinitos, o de negritos, o de indios pequeñitos con pluma de halcón en la cabeza… No sabía de otras misiones. Pero resulta que hay más.

Rafa es el nombre de mi amigo. Dengra es el apellido de mi Coronel. Uno de tantos, porque para mí lo son todos. Hace algo más de quince años repetí mi juramento a la Bandera, a la Patria, besando la del Saboya, bajo la mirada firme del Coronel Juan de Nárdiz Prado. Vuelvo a Rafa. Su apellido es el que lleva en la placa del traje de bonito, o en el uniforme de faena. Pero lo mismo que él lo lleva muchos otros, todos, llevan los suyos. En las letras de sus nombres está impreso el valor que atesoran. En las letras de sus nombres se refleja el amor que sienten por su Patria, de la que un día besaron su Bandera con unción. Y eso es lo que me vale. En las letras de sus nombres se leen de alguna forma los de todos los españoles de bien que los apoyamos, que los queremos, que deseamos su pronta vuelta con la satisfacción del deber cumplido, sin humanas bajas y sin rebajas en su ilusión por seguir sirviendo con honor a España. En las letras de sus nombres, de alguna forma, llevan grabada la protección que pido a la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura, representada en la imagen itinerante que un día les regalé. Y al Apóstol Santiago, Patrón de la Caballería. Volverán, gracias a la protección de la Morenita y de la Virgen de Bótoa, que los cubrirá con su pamela floreada. Santiago, a lomos de su corcel tordo, irá en vanguardia, allanando el camino de estos hombres y mujeres valientes. Volverán para volver a formar en la amplia explanada de formación de la Base General Menacho, y así, porque para todos el sentimiento es el mismo, poder volver a gritar aquello de…

Sobre todo… ¡España!
Ante todo… ¡España!
Siempre… ¡España!

No van solos. Va con ellos el Páter… Se llama Alejandro, Alejandro Espíritu y Fontes, y también es amigo mío. ¡Si es que soy amigo de todos! Él será el encargado de mantener alta la moral del espíritu cuando decaiga por algún motivo. Tienen algo especial estos Capellanes Castrenses. Lo viví en el entonces CIR número 9, hace pronto cuarenta y un años, que no es poco. Y lo he podido comprobar en cuantos he conocido: Ramón García Guardado, Arturo García Ruiz, Carlos Manjón Requena… y mi buen amigo José Fernández Macías. Alejandro encarna en esta misión a Malí lo que otros han hecho en otras misiones. No sólo hay misioneros con los chinitos, o con los niñitos desprotegidos de África, que decir negritos otra vez puede ser hasta motivo de condena. O con los nativos de los países iberoamericanos. También hay misioneros entre los soldados españoles. Y no es baladí el cometido de su actividad misionera. Y sé que extienden su misión más allá de los límites de sus bases, si los dejan.

Alejandro, y otros como él, son la cura del alma, la que se necesita en momentos de altibajos emocionales causados por la distancia, con todo lo que ello implica, o la tensión que allí se vive. Podría estar más cómodo en la capilla de la Base, pero ha querido irse. Quiere ir con su gente. Necesita ir con su gente. Ya escribí en su día sobre los Capellanes Castrenses. Los admiro. Los valoro. Cuentan con todo mi apoyo, que no es otro que en forma de oración.

Volverán. Rafa y Alejandro volverán. El Coronel Dengra y el Páter Espíritu volverán. Dos espíritus que son uno: el de las armas y el de las almas. Se complementan, se necesitan. Ambos buscan la paz. ¿Hay objetivo más digno, de más valor? Y con ellos volverán, Dios lo quiera, que querrá, todos los que forman esa misión. Yo los esperaré, y, si puedo, los recibiré. Y les daré un abrazo y les daré las gracias, porque yo me siento parte de esa unidad que tiene que proyectar el papel que les ha tocado vivir en estos tiempos en lo universal. De alguna forma somos todos los españoles los que vamos. Y en el abrazo que les dé irá el que me gustaría repartir a todos y cada uno de esos hombres y mujeres valientes que, por encima de todo, sueñan, sienten y padecen por una palabra y lo que significa: ¡España!

¡Que Dios, por intercesión de la Virgen de Guadalupe y Nuestra Señora de Bótoa, y de Santiago Apóstol, os proteja! Aquí, en Badajoz, sabed que hay alguien, quizá muchos, que así lo edirán. ¡Hasta la vuelta!

¡Viva España!
¡Viva el Rey!

*Alejandro Espíritu y Fontes es Capellán de Mérito de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge, y Capellán de la Delegación de Extremadura.

 

Badajoz, lunes, 16 de noviembre del 2020
Festividad de Santa Margarita de Escocia

 Felipe Benicio Albarrán Vargas-Zúñiga 

Diploma “Plus Ultra” de la Brigada Extremadura XI.
Caballero de Iure Sanguinis de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge – Secretario de la Delegación de Extremadura. 
ExJefe de Protocolo de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz.

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Desde el Arzobispado Castrense se informa que la publicacion del Boletin Eclesiastico de esta diocesis, se realizara desde la fecha en formato digital, el cual podra ser consultado online o descargado.

 

Bolein Eclesiastico del Año 2018. PDF

Boletín Eclesiástico del Año 2016-2017

En esta jornada dominical del 15 de noviembre de 2020, el Señor Arzobispo Castrense ha presidido la Santa Misa, acompañado por el Secretario General de la diócesis en la Iglesia Catedral Castrense.

Palabras antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este penúltimo domingo del año litúrgico, el Evangelio nos presenta la famosa parábola de los talentos (cf. Mt 25, 14-30). Forma parte del discurso de Jesús sobre los últimos tiempos, que precede inmediatamente a su pasión, muerte y resurrección. La parábola —la hemos escuchado— cuenta de un rico señor que debe partir y, previendo una larga ausencia, encomienda sus bienes a tres de sus siervos: al primero le encomienda cinco talentos, al segundo dos, al tercero uno. Jesús especifica que la distribución se hace “según la capacidad de cada uno” (v. 15). Así hace el Señor con todos nosotros: nos conoce bien, sabe que no somos iguales y no quiere privilegiar a nadie en detrimento de otros, sino que encomienda a cada uno un capital de acuerdo con sus capacidades.

Durante la ausencia del amo, los dos primeros siervos se esforzaron hasta el punto de duplicar la suma que se les había encomendado. No así el tercer siervo, que esconde su talento en un hoyo: para evitar peligros, lo deja allí, a salvo de los ladrones, pero sin hacerlo fructífero. Llega el momento del regreso del amo, que pide cuentas a sus siervos. Los dos primeros presentan el buen fruto de sus esfuerzos; han trabajado, y el amo los elogia, los recompensa y los invita a participar en su fiesta, en su alegría. El tercero, sin embargo, al darse cuenta de que está en falta, inmediatamente empieza a justificarse diciendo: «Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste, por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento bajo tierra; aquí tienes lo que es tuyo» (vv. 24-25). Se defiende de su pereza acusando a su amo de ser “duro”. Esta es una costumbre que también nosotros tenemos: muchas veces nos defendemos acusando a los demás. Pero ellos no tienen la culpa, la culpa es nuestra, el defecto es nuestro. Y este siervo acusa a los demás, acusa al amo, para justificarse. A menudo también nosotros hacemos lo mismo. Entonces el amo le recrimina: le llama siervo “malo y perezoso” (v. 26); hace que le quiten su talento y lo echen de su casa.

Esta parábola vale para todos, pero, como siempre, especialmente para los cristianos. También hoy es muy actual, hoy que es la Jornada de los Pobres, en la que la Iglesia nos dice a los cristianos: “Tiende la mano al pobre, tiende tu mano al pobre”. No estás solo en la vida, hay gente que te necesita; no seas egoísta, tiende la mano al pobre.

Todos hemos recibido de Dios un “patrimonio” como seres humanos, una riqueza humana, del tipo que sea. Y como discípulos de Cristo, también hemos recibido la fe, el Evangelio, el Espíritu Santo, los sacramentos, y tantas otras cosas. Estos dones hay que emplearlos para hacer el bien, el bien en esta vida, como servicio a Dios y a los hermanos. Y hoy la Iglesia te dice, nos dice: “Utiliza lo que te ha dado Dios y mira a los pobres. Mira, hay muchos, también en nuestras ciudades, en el centro de nuestra ciudad, hay muchos. ¡Haz el bien!”.

A veces pensamos que ser cristianos es no hacer el mal. Y no hacer el mal es bueno. Pero no hacer el bien no es bueno. Tenemos que hacer el bien, salir de nosotros mismos y mirar, mirar a quienes tienen más necesidad. Hay mucha hambre, incluso en el corazón de nuestras ciudades, y tantas veces entramos en esa lógica de la indiferencia: el pobre está ahí y miramos para el otro lado. Tiende tu mano al pobre: es Cristo. Sí, algunos dicen: “Estos sacerdotes, estos obispos que hablan de los pobres, de los pobres… ¡Nosotros queremos que nos hablen de la vida eterna!”. Escuchad, hermano y hermana, los pobres están en el centro del Evangelio. Es Jesús quien nos ha enseñado a hablar a los pobres, es Jesús quien ha venido por los pobres. Tiende tu mano al pobre. Has recibido muchas cosas, ¿y dejas que tu hermano, tu hermana, muera de hambre?

Queridos hermanos y hermanas, que cada uno diga en su corazón esto que Jesús nos dice hoy, que repita en su corazón: “Tiende tu mano al pobre”. Y Jesús nos dice otra cosa: “Sabes, el pobre soy yo”. Jesús nos dice esto: “El pobre soy yo”.

La Virgen María recibió un gran don: Jesús; pero no se lo guardó para sí misma sino que se lo dio al mundo, a su pueblo. Aprendamos de ella a tender la mano a los pobres.

Novena a las Ánimas Benditas del Purgatorio

En los primeros días del mes de noviembre, la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio, establecida provisionalmente en la iglesia de Santa Catalina de Cádiz, ha celebrado devota novena en sufragio de las ánimas del Purgatorio. Dicha novena dio comienzo el 2 de noviembre, conmemoración de los fieles difuntos.

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