free joomla extensions

        

 900px Escudo de España mazonado.svg    et    armada    escudo ejercito del aire    EscudoGuardiaCivil.svg    National Police Corps of Spain Badge.svg

Cabecera Noticia Arzobispado

 

Noticias del Arzobispado Castrense

Pepe se va a Letonia

A mi buen amigo José Fernández Macías,
Capellán Castrense de la Base Aérea de Talavera la Real

y Ala 23.

Es Pepe para los amigos, aunque a mí me enseñaron que a los sacerdotes siempre se les trataba de don. Y lo he mantenido, bien lo sabe Dios, hasta que me he visto obligado por unos y por otros, por la amistad personal trabada o por la diferencia de edad en algunos casos abultada, a apearles a algunos el tratamiento.

No obstante, todos saben de mi respeto por ellos y por lo que representan. Es algo mamado de los pechos del hogar paterno. En mi casa al sacerdote siempre se le dejaba el mejor sitio, aunque fuera el de mi padre, que era algo sagrado; o se le ofrecía la mejor porción del manjar que hubiera preparado con mimo mi madre o las ayudas que tuviera. Mi madre era, y es, porque vive, buena cocinera, aunque ya no cocina. No conozco a nadie que no diga lo mismo, pero siento decir que muchos no tienen razón. Sería el caso de mis hijos… si los hubiera tenido. Y al sacerdote, en mi casa, llegada la hora del postre, o de cualquier otro plato, se le servía primero. Tanto es así que había uno, ya fallecido, al que le gustaba una barbaridad la mousse de chocolate con almendras que hacía mi madre. Así que cuando le ponían el cuenco al clérigo, como en mi casa se servía por orden protocolario, los últimos de la cola temían quedarse sin el suculento manjar... Bueno, vuelvo a Pepe.

A mí, de verdad, lo que me interesa de Pepe es su carácter de Cura Castrense. Ahora se va a Letonia. Cuando yo estudiaba quiero pensar que estas tierras estaban incluidas en los dominios del Soviet, en la llamada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Con el tiempo se ha demostrado que de “unión” nada de nada. Pero formaban parte de Rusia. Y como entonces poco se hablaba de aquellas tierras, que traían malos recuerdos, no fui consciente de dónde podía estar Letonia hasta que empezó a formar parte del elenco de los cantantes de Eurovisión.

Y no es que de Pepe me interese mucho, la verdad, sin que ello suponga que no sepa reconocer su status, como Soldado de España que soy, el que sea Capellán permanente con consideración de Coronel, no, porque lo que me vale es su función como cura de almas entre los hombres y mujeres de armas. Lo que admiro de Pepe, como de muchos otros Capellanes Castrenses, y, por supuesto, no tengo ni que decirlo, de la inmensa mayoría de los sacerdotes que Dios me ha dado a conocer, es su plena disposición a abandonar la comodidad de un destino normalmente tranquilo por la inquietud que siempre supone estar lejos de casa, y saberse sostén anímico de muchos de los componentes del contingente del que forman parte un gran número de miembros de mi tan querida Brigada Extremadura XI. Es como cuando los toreros cambian la seda por el percal, el capote de paseo por el de brega. La lejanía de casa, de las familias, de los apegos diarios de los seres queridos, mina mucho, por muy curtido que se esté. Todos somos humanos (lo de humanos y humanas que lo diga otro, yo no). Y a todos nos flaquean las fuerzas a veces. Nadie es tan fuerte como para no necesitar nunca el consuelo de alguien a quien sabemos que siempre podremos acudir. Y Pepe es ese consuelo. Como lo ha sido Alejandro en Koulikoro, o lo fue Carlos en Líbano. Y como lo son y han sido muchos castrenses que, entregados a su misión, han sido paño de lágrimas sea en el más árido desierto o en el más pequeño camarote de un barco de nuestra gloriosa Armada. Yo lo experimenté en el campamento, en el entonces CIR número 9, cerca de Figueras. No dudé en buscar el refugio de las palabras del Pater. Se llamaba Federico. Hablo de hace más de cuarenta años. Nunca lo he olvidado.

Talavera, la Base, el Ala 23, no quedará huérfana de asistencia. El Pater de la Brigada Extremadura XI hará lo que pueda. Son estos curas castrenses gente que saben multiplicarse para poder atender las necesidades pastorales a ellos encomendadas. Quizá no en la medida en que les gustara, pues son sabedores de que son apoyo básico para muchos de los que, tras el uniforme, tienen un corazón y un alma como los de los demás mortales, que sienten y padecen como cualquier otro ser humano dedicado a otras muy diversas y dignas labores en sus vidas. Todos precisamos del consuelo espiritual y anímico de quienes saben regalarnos la palabra precisa, acogidos con singular afecto. No quedará, pues, esa querida Unidad del Aire desatendida, estoy seguro.

Pepe, en la foto, lleva medallas en el pecho. Estoy seguro que todas son merecidas. No sé si se las llevará a Letonia. Pero Pepe volverá con otras, de mayor peso, de mayor calado, pues son de las que se pinchan no en la sotana o en el uniforme, de paseo “o de bonito”. Porque las medallas que Pepe va a traer vendrán prendidas en el uniforme de su corazón, y será la satisfacción de haber podido ayudar con los consejos y ayuda espiritual que brindará a más de uno de los componentes del contingente, a las órdenes del Teniente Coronel Raul Prudencio Vara Pérez. Mantener el ánimo en los momentos de flaqueza humana y espiritual será la más preciada condecoración de Pepe Fernández Macías, el Pater. Y estoy seguro que lo conseguirá. Aquí, en esta tierra de María Santísima de Bótoa o de la Virgen de Guadalupe, habrá quien pida para que pueda mantener el espíritu de todos los que se van, para los que pediremos el regreso indemne de todos y cada uno. Y estoy seguro de que así será.

Pepe, en tu persona, a todos los que te acompañan, un abrazo fuerte de este humilde Soldado de España.

 

Felipe Benicio Albarrán Vargas-Zúñiga
exJefe de Protocolo de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz.
Diploma Plus Ultra de la Brigada Extremadura XI.
Caballero de Iure Sanguinis de la Sacra y Militar Orden
Constantiniana de San Jorge.
Secretario de la Delegación de Extremadura.

Roma

Capellanes Santos y Ejemplares

Homilias

Causa Padre Huidobro

Estampita Padre Huidobro

Volver