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Fiesta de la Resurrección

Carlos Baute, Andy & Lucas, Nachter, Juan Peña, Hakuna Group Music y Grilex
actuarán en la Fiesta de la Resurrección en Madrid

El próximo 15 de abril, en la plaza de la Cibeles

 

  • Nachter, Carlos Baute, Grilex, Juan Peña, Andy & Lucas y Hakuna Group Music, animan a todos los madrileños a sumarse al concierto, de dos horas y media de duración, donde los artistas tocarán sus temas más reconocidos.
  • De acceso gratuito y abierto a todos los públicos, se trata de un gran evento musical para compartir la alegría por la Resurrección de Jesucristo, el núcleo de la fe cristiana.

Madrid, XX de abril de 2023

Cartel hakuna resolucoin bajaLa Plaza de la Cibeles, en Madrid, acogerá el sábado 15 de abril un evento pionero: la Fiesta de la Resurrección, un festival de música gratuito y abierto a todos los públicos que reunirá por primera vez a un plantel de artistas de primera línea para celebrar la gran fiesta de los cristianos. El concierto arrancará a las 19h, y durará hasta las 21,30h.

El cartel incluye a Carlos Baute, Andy & Lucas, Hakuna Group Music, Juan Peña y Grilex, que animan a sus seguidores y a todos los madrileños a sumarse a este singular concierto al aire libre, que estará presentado por el popular creador de contenidos y tiktoker Nachter, quien comentaba “La Resurrección significa esperanza para todos los cristianos, por eso mismo, es para mí un honor poder participar en este concierto, donde todos nos unimos para celebrar que El Señor ¡sigue vivo!”.

¿Qué dicen los artistas?

Carlos Baute, uno de los nombres más populares del pop latino, anima a sus seguidores para acudir al concierto con esta declaración Nos vemos en Madrid el 15 de abril en la Fiesta de la Resurrección. Por su parte, Andy & Lucas, que llevarán a Cibeles sus aires flamencos y rumberos, acogen a todo aquel que quiera acudir: “Os esperamos en Madrid el 15 de abril en la Fiesta de la Resurrección”.

El “cantante de las estrellas”, Juan Peña, apunta que “como cristiano, para mí la Resurrección de Cristo es un día de celebración, de júbilo y de alegría”. El artista recuerda sus estudios en un colegio católico “y cómo vivíamos la Cuaresma hasta llegar a la Semana Santa y, por fin, celebrar la Pascua”. “Hoy en día -concluye el jerezano- vivo con mucha felicidad estos días, y por ello trato de inculcárselo a mi hijo desde pequeño”.

Completan el cartel de artistas dos propuestas que, además de conectar con el espíritu de la fiesta, son seguidos por un un público mayoritariamente joven. Por un lado, está Hakuna Group Music, cuyos miembros se confiesan “muy ilusionados por formar parte de esto” y “con ganas de celebrar así una fecha tan clave”.

Completa la propuesta el joven rapero Grilex, que traslada con rimas combativas y esperanzadas su experiencia de fe y quien considera que “la Resurrección es el momento más esperado para muchos, porque significa la victoria de la vida frente a la muerte, de la luz frente a la oscuridad y del bien frente al mal”. “Creo que este tiempo -reflexiona- representa la vida cristiana en su totalidad; la última palabra la tiene el Amor, con mayúscula”.

La Fiesta de la Resurrección tendrá lugar la semana siguiente al Domingo de Pascua. Organizada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), busca ser una gran fiesta para celebrar por todo lo alto la Resurrección de Cristo, el núcleo de la fe cristiana, en un ambiente musical, lleno de alegría y gozo.

#FiestaResurreccion

* Las actuaciones musicales de cada uno de los artistas que forman parte de la Fiesta de la Resurrección no pueden ser retrasmitidas en su totalidad, ni en directo ni en diferido, en ningún canal de comunicación (incluidas las redes sociales).

Hoy lunes 3 de abril, a las 12 horas, se ha celebrado en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, la Misa Crismal en la que nuestro Arzobispo, Monseñor D. Juan Antonio Aznárez, ha consagrado el Santo Crisma y ha bendecido los óleos de los enfermos y los óleos de los catecúmenos.

La Eucaristía ha sido oficiada por nuestro Arzobispo y concelebrada por el Vicario General D. Carlos Jesús Montes Herreros y por un numeroso grupo de capellanes del Arzobispado, en la que todos han renovado sus promesas presbiteriales.

Cultos de la Cofradia de Expiración

Del 15 al 18 de marzo se ha celebrado en la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio, Triduo en honor del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de la Victoria, Titulares de la Cofradía de Penitencia que allí reside.

24 Horas para el Señor

Del viernes 17 de marzo al sábado 25 de marzo, la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio de Cádiz, se volvió a unir a los templos de todas las diócesis del mundo en la jornada «24 horas para el Señor».

Se trata de una invitación del papa Francisco para vivir un encuentro con el Señor y propiciar la reconciliación con Él a través del sacramento de la penitencia.

El viernes 24 de marzo, cuarto viernes de Cuaresma, los niños y niñas de catequesis de la isla de Tenerife que este año harán su primera comunión, se reunieron junto a sus madres y padres para celebrar el sacramento de la Confesión, y lo hicieron de manera solemne, para darle la importancia que tiene, al igual que el resto de sacramentos de la Santa Madre Iglesia.

Este acto dio comienzo con una pieza musical interpretada por algunos miembros de la Banda de Guerra Nº2 de la Brigada “Canarias XVI”, que con su presencia contribuyeron a darle más relevancia al acto penitencial.

El pasado lunes 13 de marzo a las doce de la mañana, en el Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna, en la isla de Tenerife, tuvo lugar un acto de despedida de los componentes del Regimiento de Artillería nº93, de la Brigada Canarias XVI que próximamente partirán a una misión de paz a Estonia.

El pasado viernes 24 de marzo, a las 20 horas, tuvo lugar en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, el concierto «Passio Redemptoris» auto sacramental de Pasión.

Un concierto escénico que nos trasladó a la Jerusalén del año 33 para vivir las últimas horas de Jesús junto a sus apóstoles y aquellos que le traicionaron.

Todo escenificado e interpretado por la Agrupación Vokalars y el elenco de actores de la Compañía del Círculo.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, quinto domingo de Cuaresma, el Evangelio nos presenta la resurrección de Lázaro (cfr. Jn 11, 1-45). Es el último de los milagros de Jesús narrados antes de la Pascua: la resurrección de su amigo Lázaro. Lázaro es un querido amigo de Jesús. El Señor, que sabe que su amigo está a punto de morir, se pone en camino, pero llega a casa de Lázaro cuatro días después de que haya sido sepultado, cuando ya se ha perdido toda esperanza. Sin embargo, su presencia enciende un poco de confianza en el corazón de las hermanas, Marta y María (cfr. v. 22-27). Ellas, en medio del dolor, se aferran a esa luz, a este pequeña esperanza. Y Jesús las invita a tener fe, y pide que abran el sepulcro. Luego reza al Padre, y grita a Lázaro: «¡Sal fuera!» (v. 43). Éste vuelve a vivir y sale. Este es el milagro, tal cual, sencillo.

El mensaje es claro: Jesús da la vida incluso cuando parece que ya no hay esperanza. Sucede, a veces, que uno se siente sin esperanza —a todos nos ha pasado esto—, o que encuentra personas que han dejado de esperar, amargadas porque han vivido malas experiencias, el corazón herido no puede esperar.  A causa de una pérdida dolorosa, de una enfermedad, de un cruel desengaño, de una injusticia o una traición sufrida, de un grave error cometido… han dejado de esperar. En ocasiones, oímos a alguien que dice: “Ya no hay nada que hacer”, y cierra la puerta a la esperanza. Son momentos en los que la vida se asemeja a un sepulcro cerrado: todo es oscuridad, en torno se ve solamente dolor y desesperación. El milagro de hoy nos dice que no es así, que el final no es este, que en esos momentos no estamos solos, al contrario, que precisamente en esos momentos Él se hace más cercano que nunca para darnos de nuevo la vida. Jesús llora: dice el Evangelio que Jesús, ante el sepulcro de Lázaro se echó a llorar, y hoy Jesús llora con nosotros, como lloró por Lázaro: el Evangelio repite dos veces que se conmovió (cfr. v. 33-38), y subraya que «se echó a llorar» (cfr. v. 35). Y, al mismo tiempo, Jesús nos invita a no dejar de creer y esperar, a no dejarnos abatir por los sentimientos negativos, que nos roban el llanto. Se acerca a nuestros sepulcros y nos dice, como entonces: «¡Quitad la piedra!» (v. 39). En esos momentos tenemos como un piedra dentro y el único capaz de quitarla es Jesús, con su palabra: «¡Quitad la piedra!».

Jesús nos dice esto también a nosotros. Quitad la piedra: no escondáis el dolor, los errores, los fracasos, dentro de vosotros, en una habitación oscura y solitaria, cerrada. Quitad la piedra: sacad todo lo que hay dentro. “Me da vergüenza”, decimos. Pero el Señor dice: ponedlo ante mí con confianza, yo no me escandalizo; ponedlo ante mi sin temor, porque yo estoy con vosotros, os amo y deseo que volváis a vivir. Y, como a Lázaro, repite a cada uno de nosotros: ¡Sal fuera! ¡Levántate, reemprende el camino, reencuentra la confianza! Cuantas veces en la vida nos hemos visto así, en la situación de no tener fuerzas para volver a levantarnos. Y Jesús: “¡Ve, adelante! Yo estoy contigo”. Te tomo de la mano, dice Jesús, como cuando de pequeño aprendías a dar los primeros pasos. Querido hermana, querida hermana, quítate las vendas que te atan (cfr. v. 45), no cedas, por favor, al pesimismo que deprime, no cedas al temor que aísla, no cedas al desánimo por el recuerdo de malas experiencias, no cedas al miedo que paraliza. Jesús nos dice: “¡Yo te quiero libre y te quiero vivo, no te abandono, estoy contigo! Todo está oscuro, pero yo estoy contigo. No te dejes aprisionar por el dolor, no dejes que muera la esperanza. Hermano, hermana ¡vuelve a vivir!”. — “¿Cómo lo hago?” — “Tómame de la mano”, y Él nos toma de la mano. Deja que te saque, Él es capaz de hacerlo. En esos malos momentos por los que todos pasamos.

Queridos hermanos y hermanas, este pasaje del capítulo 11 del Evangelio de Juan, que nos hace mucho bien leer, es un himno a la vida, y se proclama cuando la Pascua está cerca. Quizá también nosotros llevamos ahora en el corazón algún peso o algún sufrimiento que parece aplastarnos; alguna cosa mala, algún viejo pecado que no logramos sacar a la luz, algún  error de juventud, ¡quién sabe! Estas cosas malas deben salir. Y Jesús dice: “¡Sal fuera!”. Es el momento de quitar la piedra y de salir al encuentro de Jesús que está cerca. ¿Somos capaces de abrirle el corazón y confiarle nuestras preocupaciones? ¿Lo hacemos? ¿Somos capaces de abrir el sepulcro de los problemas y mirar más allá del umbral, hacia su luz? ¿O tenemos miedo? Y, a nuestra vez, como pequeños espejos del amor de Dios, ¿logramos iluminar los ambientes en los que vivimos con palabras y gestos de vida? ¿Testimoniamos la esperanza y la alegría de Jesús? Todos nosotros, pecadores. Y también quisiera decir una palabra a los confesores: queridos hermanos, no olvidéis que también vosotros sois pecadores, y estáis en el confesionario no para torturar, para perdonar y para perdonar todo, como el Señor perdona todo. Que María, Madre de la esperanza, renueve en nosotros la alegría de no sentirnos solos y la llamada a llevar luz a la oscuridad que nos rodea.


 
Después del Ángelus

¡Queridos hermanos y hermanas!

Ayer, Solemnidad de la Anunciación, renovamos nuestra consagración al Inmaculado Corazón de María, en la certeza de que sólo la conversión de los corazones puede abrir el camino que conduce a la paz. Sigamos rezando por el martirizado pueblo ucraniano.

Y sigamos estando cerca de las víctimas del terremoto de Turquía y Siria. A ellos está destinada la colecta especial que se realiza hoy en todas las parroquias de Italia. Recemos también por la población del estado de Misisipi afectada por un tornado devastador.

Os saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos de muchos países, especialmente a los de Madrid y Pamplona y a los mexicanos; así como los peruanos, renovando la oración por la reconciliación y la paz en Perú. Hay que rezar por el Perú que está sufriendo tanto.

Saludo a los fieles de Zollino, Rieti, Azzano Mella y Capriano del Colle, Bellizzi, Crotone y Castelnovo Monti con el UNITALSI; y saludo a los confirmandos de Pavía, Melendugno, Cavaion y Sega, Settignano y Prato; a los muchachos de Ganzanigo, Acilia y Longi; y a la Asociación Amigos del Crucifijo de las Marcas.

Dirijo un saludo especial a la delegación de la Aeronáutica Militar Italiana, que celebra el centenario de su fundación. Expreso mis mejores deseos para este aniversario y os animo a trabajar siempre por la construcción de la justicia y la paz.

Rezo por todos vosotros y hacedlo por mí. Y os deseo a todos un feliz domingo. Buen almuerzo y hasta pronto.

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Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy el Evangelio nos muestra a Jesús que devuelve la vista a un hombre ciego de nacimiento (cf. Jn 9,1-41). Pero este prodigio no es bien recibido por varias personas y grupos. Veamos en detalle.

Pero primero quisiera deciros: hoy, tomad el Evangelio de Juan y leed vosotros este milagro de Jesús, es hermoso el modo en el que Juan lo cuenta. Capítulo 9, en dos minutos se lee. Muestra cómo procede Jesús y cómo procede el corazón humano: el corazón humano bueno, el corazón humano tibio, el corazón humano temeroso, el corazón humano valiente. Capítulo 9 del Evangelio de Juan. Hacedlo hoy, os ayudará mucho. ¿Y de qué manera las personas acogen este signo?

En primer lugar, están los discípulos de Jesús, que ante el ciego de nacimiento terminan en el chismorreo: se preguntan si la culpa es de sus padres o suya (cf. v. 2). Buscan un culpable; y nosotros muchas veces caemos en esto que es tan cómodo: buscar un culpable, en lugar de plantearnos preguntas exigentes en la vida. Y hoy podemos decir: ¿qué significa para nosotros la presencia de esta persona? ¿qué nos pide a nosotros? Después, una vez curado, las reacciones aumentan. La primera es la de los vecinos, que se muestran escépticos: “Este hombre siempre ha sido ciego: ¡no es posible que vea ahora, no puede ser él, es otro!”: escepticismo (cf. vv. 8-9). Para ellos es inaceptable, mejor dejar todo como era antes (cf. v. 16) y no meterse en este problema. Tienen miedo, temen a las autoridades religiosas y no se pronuncian (cf. vv. 18-21). En todas estas reacciones, emergen corazones cerrados frente al signo de Jesús, por varios motivos: porque buscan un culpable, porque no saben sorprenderse, porque no quieren cambiar, porque están bloqueados por el miedo. Y muchas situaciones se parecen hoy a esta. Frente a algo que es precisamente un mensaje de testimonio de una persona, es un mensaje de Jesús, nosotros caemos en esto: buscamos otra explicación, no queremos cambiar, buscamos una salida más elegante que aceptar la verdad.

El único que reacciona bien es el ciego: él, feliz de ver, testimonia lo que le ha sucedido de la forma más sencilla: «Era ciego y ahora veo» (v. 25). Dice la verdad. Primero se veía obligado a pedir limosna para vivir y sufría los prejuicios de la gente: “es pobre y ciego de nacimiento, debe sufrir, debe pagar por sus pecados o por los de sus antepasados”. Ahora, libre en el cuerpo y en el espíritu, da testimonio de Jesús: no inventa nada y no esconde nada. “Era ciego y ahora veo”. No tiene miedo de lo que dirán los otros: el sabor amargo de la marginación ya lo ha conocido durante toda la vida, ya ha sentido sobre él la indiferencia, el desprecio de los transeúntes, de quien lo consideraba como un descarte de la sociedad, útil a lo sumo para la piedad de alguna limosna. Ahora, curado, ya no teme esas actitudes de desprecio, porque Jesús le ha dado plena dignidad. Y esto es claro, sucede siempre: cuando Jesús nos sana, nos devuelve la dignidad, la dignidad de la sanación de Jesús, plena, una dignidad que sale del fondo del corazón, que toma toda la vida; y Él en sábado, delante de todos, le ha liberado y le ha donado la vista sin pedirle nada, ni siquiera un gracias, y él da testimonio. Esta es la dignidad de una persona noble, de una persona que se sabe curada y empieza de nuevo, renace; ese renacer en la vida, del que se hablaba hoy en “A Sua Immagine”: renacer.

Hermanos, hermanas, con todos estos personajes el Evangelio de hoy nos pone también a nosotros en medio de la escena, así que nos preguntamos: ¿qué posición tomamos?, ¿qué hubiéramos dicho entonces? Y, sobre todo, ¿qué hacemos hoy? ¿Sabemos, como el ciego, ver el bien y ser agradecidos por los dones que recibimos? Me pregunto: ¿cómo es mi dignidad? ¿Cómo es tu dignidad? ¿Testimoniamos a Jesús o difundimos críticas y sospechas? ¿Somos libres frente a los prejuicios o nos asociamos a los que difunden negatividad y chismes? ¿Estamos felices de decir que Jesús nos ama, que nos salva o, como los padres del ciego de nacimiento, nos dejamos enjaular por temor a lo que pensará la gente? Los tibios de corazón que no aceptan la verdad y no tienen la valentía de decir: “No, esto es así”. Y también, ¿cómo acogemos las dificultades y la indiferencia de los demás? ¿Cómo acogemos a las personas que tienen tantas limitaciones en la vida, ya sean físicas, como este ciego; o sociales, como los mendigos que encontramos por la calle? ¿Y esto lo acogemos como una maldición o como ocasión para hacernos cercanos a ellos con amor?

Hermanos y hermanas, pidamos hoy la gracia de sorprendernos cada día por los dones de Dios y de ver las diferentes circunstancias de la vida, también las más difíciles de aceptar, como ocasiones para obrar el bien, como hizo Jesús con el ciego. Que la Virgen nos ayude en esto, junto a san José, hombre justo y fiel.


 
Después del Ángelus

¡Queridos hermanos y hermanas!

Ayer en Ecuador un terremoto ha causado muertos, heridos y grandes daños. Estoy cerca del pueblo ecuatoriano y aseguro mi oración por los difuntos y por todos los que sufren.

Os saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos de tantos países —veo banderas: colombianas, argentinas, polacas… muchos, muchos países…—. Saludo a los españoles venidos de Murcia, Alicante y Albacete.

Saludo a las parroquias de San Ramón Nonato y de los Mártires Canadienses, en Roma, y a la de Cristo Rey, en Civitanova Marche; a la Asociación de los Salesianos Cooperadores; a los chicos de Arcore, los de confirmación de Empoli y los de la parroquia Santa María del Rosario de Roma. Saludo a los chicos de la Inmaculada, ¡bravo!

¡Con mucho gusto saludo también a los participantes en el Maratón de Roma! Os felicito porque, por impulso de "Athletica Vaticana", hacéis de este importante acontecimiento deportivo una ocasión de solidaridad en favor de los más pobres.

¡Y hoy felicitamos a todos los padres! Que encuentren en san José el modelo, el apoyo, el consuelo para vivir bien su paternidad. Y todos juntos, por los padres, rezamos al Padre [Padre Nuestro…].

Hermanos y hermanas, no olvidemos rezar por el martirizado pueblo ucraniano, que sigue sufriendo por los crímenes de la guerra.

Os deseo a todos un feliz domingo. Por favor no os olvidéis de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto.

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