Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de la Liturgia de hoy, primer domingo de Adviento, es decir, el primer domingo de preparación para Navidad, nos habla de la venida del Señor al final de los tiempos. Jesús anuncia acontecimientos desoladores y tribulaciones, pero precisamente en este punto nos invita a no tener miedo. ¿Por qué? ¿Porque todo irá bien? No, sino porque Él vendrá. Jesús regresará, Jesús vendrá, lo ha prometido. Dice así: “Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación” (Lc 21,28). Es bueno escuchar esta palabra de aliento: animarse y alzar la cabeza, porque precisamente en los momentos en que todo parece acabado, el Señor viene a salvarnos; esperarlo con alegría incluso en medio de las tribulaciones, en las crisis de la vida y en los dramas de la historia. Esperar al Señor. Pero, ¿cómo levantar la cabeza, cómo no dejarse absorber por las dificultades, los sufrimientos y las derrotas? Jesús nos muestra el camino con una fuerte llamada: "Estén atentos para que sus corazones no se agobien [...]. Estén atentos orando en todo momento" (vv. 34, 36).
“Estén atentos”, la vigilancia. Detengámonos en este importante aspecto de la vida cristiana. De las palabras de Cristo observamos que la vigilancia está ligada a la atención: estén atentos, vigilen, no se distraigan, es decir, ¡estén despiertos! La vigilancia significa esto: no permitas que tu corazón se vuelva perezoso y que tu vida espiritual se ablande en la mediocridad. Ten cuidado porque se puede ser "cristiano adormecido" —y nosotros lo sabemos: hay tantos cristianos adormecidos, cristianos anestesiados por la mundanidad espiritual— cristianos sin ímpetu espiritual, sin ardor en la oración, que rezan como papagayos, sin entusiasmo por la misión, sin pasión por el Evangelio. Cristianos que miran siempre hacia adentro, incapaces de mirar el horizonte. Y esto nos lleva a "dormitar": a seguir con las cosas por inercia, a caer en la apatía, indiferentes a todo menos a lo que nos resulta cómodo. Y esta es una vida triste, andar así… no hay felicidad allí.
Necesitamos estar atentos para no arrastrar nuestros días a la costumbre, para no ser agobiados —dice Jesús— por las cargas de la vida (cf. v. 34). Los afanes de la vida nos pesan. Hoy, pues, es una buena oportunidad para preguntarnos: ¿qué pesa en mi corazón? ¿Qué es lo que pesa en mi espíritu? ¿Qué me hace sentarme en el sillón de la pereza? Es triste ver cristianos “en el sillón”. ¿Cuáles son las mediocridades que me paralizan, los vicios, cuáles son los vicios que me aplastan contra el suelo y me impiden levantar la cabeza? Y con respecto a las cargas que pesan sobre los hombros de los hermanos, ¿estoy atento o soy indiferente? Estas preguntas nos hacen bien, porque ayudan a guardar el corazón de la acedia. Pero, padre, ¿qué es la acedia? Es un gran enemigo de la vida espiritual, también de la vida cristiana. La acedia es esa pereza que nos sume, que nos hace resbalar, en la tristeza, que nos quita la alegría de vivir y las ganas de hacer. Es un espíritu negativo, es un espíritu maligno que ata al alma en el letargo, robándole la alegría. Se comienza con aquella tristeza, se resbala, se resbala, y nada de alegría. El Libro de los Proverbios dice: "Guarda tu corazón, porque de él mana la vida" (Pr 4,23). Guarda tu corazón: ¡eso significa estar atento, vigilar, estar atento! Estén atentos, guarda tu corazón.
Y añadamos un ingrediente esencial: el secreto para ser vigilantes es la oración. Porque Jesús dice: "Estén atentos orando en todo momento" (Lc 21,36). Es la oración la que mantiene encendida la lámpara del corazón. Especialmente cuando sentimos que nuestro entusiasmo se enfría, la oración lo reaviva, porque nos devuelve a Dios, al centro de las cosas. La oración despierta el alma del sueño y la centra en lo que importa, en el propósito de la existencia. Incluso en los días más ajetreados, no descuidemos la oración. Ahora estaba viendo, en el programa “A su imagen”, una bella reflexión sobre la oración: nos ayudará verla, nos hará bien. La oración del corazón puede ayudarnos, repitiendo a menudo breves invocaciones. En Adviento, acostumbrémonos a decir, por ejemplo: "Ven, Señor Jesús". Solo eso, pero decirle: “Ven, Señor Jesús”. Este tiempo de preparación para Navidad es hermoso: pensemos en el pesebre, pensemos en la Navidad, y digamos con el corazón: “Ven, Señor Jesús, ven”. Repitamos esta oración a lo largo del día y el ánimo permanecerá vigilante. “Ven, Señor Jesús”: es una oración que podemos repetirla tres veces, todos juntos. “Ven, Señor Jesús”, “Ven, Señor Jesús”, “Ven, Señor Jesús”.
Y ahora recemos a la Virgen: ella, que esperó al Señor con un corazón vigilante, nos acompañe en el camino del Adviento.
Después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas:
Ayer me reuní con miembros de asociaciones y grupos de migrantes y de personas que, con espíritu de fraternidad, comparten su camino. ¡Están aquí en la plaza, con esa gran bandera! Bienvenidos. Pero cuántos migrantes —pensemos en esto—, cuántos migrantes están expuestos, incluso en estos días, a peligros muy graves, y cuántos pierden la vida en nuestras fronteras. Me duelen las noticias de la situación en la que se encuentran tantos de ellos: de los que murieron en el Canal de la Mancha; de los que están en las fronteras de Bielorrusia, muchos de los cuales son niños; de los que se ahogan en el Mediterráneo. Mucho dolor al pensar en ellos. De los que son repatriados al norte de África, capturados por los traficantes, que los convierten en esclavos: venden a las mujeres, torturan a los hombres... De los que, también esta semana, han intentado cruzar el Mediterráneo buscando una tierra de bienestar y encontraron allí, en cambio, una tumba; y de tantos otros. A los migrantes que se encuentran en estas situaciones de crisis les aseguro mi oración, y también mi corazón: sepan que estoy cerca de ustedes. Rezar y obrar. Doy las gracias a todas las instituciones, tanto de la Iglesia Católica como de otros lugares, especialmente a las agencias nacionales de Cáritas y a todos los que se comprometen a aliviar su sufrimiento. Renuevo mi más sincero llamamiento a quienes pueden contribuir a resolver estos problemas, especialmente a las autoridades civiles y militares, para que el entendimiento y el diálogo se impongan finalmente a cualquier tipo de instrumentalización y orienten sus voluntades y esfuerzos hacia soluciones que respeten la humanidad de estas personas. Pensemos en los migrantes, en su sufrimiento, y recemos en silencio... [momento de silencio].
Los saludo a todos ustedes, peregrinos que han venido de Italia y de diferentes países: hay muchas banderas de diferentes países. Saludo a las familias, a los grupos parroquiales, a las asociaciones. En particular, saludo a los fieles de Timor Oriental —veo la bandera allí—, de Polonia y de Lisboa; así como a los de Tivoli.
Y les deseo a todos un buen domingo y un buen camino de Adviento, un buen camino hacia la Navidad, hacia el Señor. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Un buen almuerzo y hasta pronto!
A pesar de la lluviosa tarde, el once de noviembre se presentó en sociedad el libro El Santo Cristo del Calvario. Pandemia Covid-19. D. Xavier Bonet, Director Regional de Cope Baleares, presentó a Manuel, destacando varias facetas. Era el orgullo de sus padres, orgullo recíproco pues siempre nos habla de sus padres María y José con ternura y los cuidó hasta el último aliento de su vida; segunda es un enamorado de su Granada y de su pueblo natal, Algarinejo. Tercera, decidió ser sacerdote por encima de todo y quiere seguir sirviendo en el sacerdocio, al que califica como “profesión de riesgo”. Habló de sus títulos académicos y de su empeño en hacer la tesis doctoral sobre el Beato Ramon LLul; resaltó su labor como párroco de esta Iglesia, en los últimos diez años y medio.
El pasado sábado día 20 de noviembre, la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio pudo vivir un momento especial con la bendición de los retablos cerámicos que se encuentran en la fachada del templo que aún continúa con su rehabilitación.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, recibió ayer en dependencias de su departamento un cuadro realizado por el pintor Manuel de la Mata de D. Juan del Río Martín, Arzobispo Castrense fallecido por COVID el pasado mes de enero.
A la entrega del cuadro asistieron autoridades del Ministerio de Defensa, el Ordinario Castrense de España, D. Carlos Jesús Montes Herreros, y familiares de Monseñor Juan del Río que desplazaron desde su residencia habitual en Sevilla para participar en el acto de donación.
El contingente español en Nápoles ha contado con el privilegio de participar en una audiencia general con el Papa Francisco en el Vaticano.
El acto, celebrado en el aula Pablo VI, reunió a unas 6000 personas, dispuestas de acuerdo a los protocolos de seguridad COVID-19. El personal español participante alcanzó un total de 139 personas, contando a los miembros del contingente y sus familiares. La audiencia consistió en una catequesis de S.S. el Papa Francisco en varios idiomas.
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de la Liturgia de hoy, último domingo del Año Litúrgico, culmina en una afirmación de Jesús, que dice: «Sí, como dices, soy Rey» (Jn 18,37). Él pronunciaba estas palabras delante de Pilato, mientras que la multitud grita para que le condenen a muerte. Él dice: “Soy rey”, y la multitud grita para condenarlo a muerte: ¡gran contraste! Ha llegado la hora crucial. Antes, parece que Jesús no quisiera que la gente lo aclamase como rey: recordamos esa vez después de la multiplicación de los panes y de los peces, cuando se retiró solo a rezar (cf. Jn 6,14-15).
El hecho es que la realeza de Jesús es muy diferente de la mundana. «Mi reino —dice a Pilato— no es de este mundo» (Jn 18,36). Él no viene para dominar, sino para servir. No llega con los signos de poder, sino con el poder de los signos. No se ha revestido de insignias valiosas, sino que está desnudo en la cruz. Y es precisamente en la inscripción puesta en la cruz que Jesús es definido como “rey” (cf. Jn 19,19). ¡Su realeza está realmente más allá de los parámetros humanos! Podríamos decir que no es rey como los otros, sino que es Rey para los otros. Pensemos de nuevo en esto: Cristo, delante de Pilato, dice que es el rey en el momento en el que la multitud está en su contra, mientras que cuando le seguían y le aclamaban había tomado distancia de esta aclamación. Jesús se demuestra, así, soberanamente libre del deseo de la fama y de la gloria terrena. Y nosotros, preguntémonos, ¿sabemos imitarle en esto? ¿Sabemos cómo gobernar sobre nuestra tendencia a ser continuamente buscados y aprobados, o hacemos todo para ser estimados por parte de los otros? En lo que hacemos, en particular en nuestro compromiso cristiano, me pregunto, ¿qué cuenta? ¿Cuentan los aplausos o cuenta el servicio?
Jesús no solo evita toda búsqueda de grandeza terrenal, sino que también hace libre y soberano el corazón de quien le sigue. Él, queridos hermanos y hermanas, nos libera del sometimiento del mal. Su Reino es liberador, no tiene nada de opresivo. Él trata a cada discípulo como amigo, no como súbdito. Cristo, aun estando por encima de todos los soberanos, no traza líneas de separación entre sí y los demás; desea más bien hermanos con los que compartir su alegría (cf. Jn 15,11). Siguiéndolo no se pierde, no se pierde nada, sino que se adquiere dignidad. Porque Cristo no quiere en torno a sí servilismo, sino gente libre. Y, preguntémonos ahora, ¿de dónde nace la libertad de Jesús? Lo descubrimos volviendo a su afirmación frente a Pilato: «Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37).
La libertad de Jesús viene de la verdad. Es su verdad la que nos hace libres (cf. Jn 8,32). Pero la verdad de Jesús no es una idea, algo abstracto: la verdad de Jesús es una realidad, es Él mismo que hace la verdad dentro de nosotros, nos libera de las ficciones, de las falsedades que tenemos dentro, del doble lenguaje. Estando con Jesús, nos volvemos verdaderos. La vida del cristiano no es una actuación donde se puede llevar la máscara que más conviene. Porque cuando Jesús reina en el corazón, lo libera de la hipocresía, lo libera de las escapatorias, de las dobleces. La mejor prueba de que Cristo es nuestro rey es el desapego de lo que contamina la vida, haciéndola ambigua, opaca, triste. Cuando la vida es ambigua, un poco de aquí, un poco de allá, es triste, es muy triste. Cierto, debemos lidiar siempre con los límites y los defectos: todos somos pecadores. Pero cuando se vive bajo el señorío de Jesús, uno no se vuelve corrupto, no se vuelve falso, con la inclinación a cubrir la verdad. No se lleva doble vida. Recordad bien: pecadores sí, lo somos todos, corruptos, ¡nunca! Que la Virgen nos ayude a buscar cada día la verdad de Jesús, Rey del Universo, que nos libera de las esclavitudes terrenas y nos enseña a gobernar nuestros vicios.
Después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, por primera vez en la solemnidad de Cristo Rey, en todas las Iglesias particulares se celebra la Jornada Mundial de la Juventud. Por esto junto a mí hay dos jóvenes de Roma, que representan a toda la juventud de Roma. Saludo de corazón a los chicos y las chicas de nuestra diócesis, y deseo que todos los jóvenes del mundo se sienta parte viva de la Iglesia, protagonistas de su misión. ¡Gracias por haber venido! Y no os olvidéis que reinar es servir. ¿Cómo era esto? Reinar es servir. Todos juntos: reinar es servir. Como nos enseña nuestro Rey. Ahora pediré a los jóvenes que os saluden.
Chica: ¡Buena Jornada Mundial de los Jóvenes a todos vosotros!
Chico: ¡Testimoniemos que creer en Jesús es muy bonito!
Papa: Pero mira: ¡es bonito esto! Gracias. Quedaos aquí.
Hoy se celebra también la Jornada Mundial de la Pesca. Saludo a todos los pescadores y rezo por los que viven condiciones difíciles o a veces, lamentablemente, de trabajo forzado. Animo a los capellanes y a los voluntarios de la Stella Maris a proseguir en el servicio pastoral a estas personas y a sus familias.
Y en este día recordamos también a todas las víctimas de la carretera: rezamos por ellos y comprometámonos con la prevención de los accidentes.
Deseo además animar las iniciativas emprendidas por las Naciones Unidas para que se llegue a un mayor control sobre el comercio de las armas.
Ayer, en Katowice, en Polonia, fue beatificado el sacerdote Juan Francisco Macha, asesinado por odio a la fe en 1942, en el contexto de la persecución del régimen nazi contra la Iglesia. En la oscuridad del cautiverio, él encontró en Dios la fuerza y la mansedumbre para afrontar ese calvario. Que su martirio sea semilla fecunda de esperanza y de paz. ¡Un aplauso para el nuevo beato!
Os saludo a todos vosotros, fieles de Roma y peregrinos de varios países, en particular a los procedentes de Polonia y de Estados Unidos de América. Saludo a los scouts de la archidiócesis de Braga, en Portugal. Un saludo especial a la comunidad ecuatoriana de Roma, que celebra la Virgen de El Quinche. Saludo a los fieles de San Antimo (Nápoles) y de Catania; a los jóvenes de la confirmación de Pattada; y a los voluntarios del Banco de Alimentos, que se preparan para la Jornada de la colecta de alimentos, el próximo sábado ¡Muchas gracias! Y también a los jóvenes de la Inmaculada.
Os deseo a todos feliz domingo. Y por favor no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!
El día 17 de noviembre se reunió el consejo de la parroquia Castrense Nuestra Señora de Loreto, colonia del aire, Alcalá de Henares para la revisión de los preparativos de la celebración del 30 aniversario de la parroquia y conclusión del Jubileo Lauretano.
El Papa Francisco hizo publicó el lunes el nombramiento de D. Juan Antonio Aznárez Cobo, hasta entonces Obispo Auxiliar de Pamplona y Tudela, como Arzobispo Castrense de España.
D. Juan Antonio en un primer momento envío un video de saludo a sus nuevos feligreses que son los componentes de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado junto con sus familias y el personal civil del Ministerio de Defensa. Ahora nuestro nuevo pastor completa ese mensaje a través de nuestra página web.
Monseñor Juan Antonio Aznárez Cobo, nombrado el lunes como Arzobispo Castrense de España por el Papa Francisco, visitó por primera la vez las instalaciones del Arzobispado y del Seminario Castrense.
Con motivo de la celebración de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en el 125.º aniversario de su patronazgo sobre la Armada, se llevó a cabo la
...Entre los días 9 y 12 de julio ha tenido lugar en Guadarrama el Encuentro Nacional de Delegados de Familia y Vida. Este año, la reflexión ha girado en
...Con motivo del 125 Aniversario de la proclamación de Nuestra Señora la Santísima Virgen del Carmen como Patrona de la Armada, se ha celebrado esta
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