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Jueves Santo

Hoy Jueves Santo se abre el Triduo Pascual, el periodo durante el cual se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, y constituye el momento central de la Semana Santa y del año litúrgico.

Hoy celebramos, la institución de la Eucaristía en la Última Cena, el lavatorio de los pies y la oración en el huerto de Getsemaní.

Según narran los Evangelios, en la Última Cena Jesús se reunió con los doce apóstoles para despedirse de ellos antes de su muerte, que él ya preveía. Además, durante esta cena les anunció que uno de ellos le traicionaría, dando a entender que era Judas Iscariote.

Sin embargo, el momento más trascendental de la Última Cena es en el que se instituye la Eucaristía, uno de los siete sacramentos.

Esta se produce cuando Jesús toma el pan, lo parte y lo reparte entre los comensales diciendo: "Tomad y comed todos de él, porque este es mi cuerpo, que será entregado por vosotros". A continuación toma un cáliz lleno de vino y dice: "Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados".

Y concluyó: "Haced esto en conmemoración mía". Esta última frase es la institución del Orden Sacerdotal, otro de los siete sacramentos.

EL LAVATORIO DE LOS PIES

El lavatorio de los pies tiene lugar durante la Última Cena. El episodio aparece narrado en el evangelio de San Juan (capítulo 13, versículos 1 al 15). En un momento de la Última Cena, Jesús se levantó de la mesa, se quitó los vestidos, se ciñó una toalla y echó agua en un lebrillo. Entonces se puso a lavar los pies de sus apóstoles.

El único de los doce que le cuestionó esta acción fue Pedro, quien le llegó a espetar: "No me lavarás los pies jamás", pues entendía esto como una humillación de su Señor hacia él, su discípulo. Jesús le respondió: "Si no te lavo no tienes parte conmigo". A lo que Pedro replicó: "Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza".

Jesús realizó esta acción como ejemplo de servicio y de humildad, ordenando que los lavados hicieran lo mismo que él había hecho con ellos.

LA ORACIÓN EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ

Terminada la Última Cena tuvo lugar otra de las escenas de este Jueves Santo recordadas por todos los cristiano. Jesús salió al huerto de Getsemaní para orar, pidiendo a sus apóstoles que le acompañaran en la oración. Sin embargo, todos cayeron dormidos más tarde o más temprano.

Es en esta oración agónica de Jesucristo cuando este llega a decir: "Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". También definió así sus sentimientos de angustia: "Siento una tristeza mortal".

Después de la oración, se produce el prendimiento de Jesús por parte de un grupo guiado por Judas Iscariote, que le había entregado por treinta monedas de plata.

El Jueves Santo recuerda y celebra, a través de los distintos actos y oficios religiosos, todos estos hechos y otros ocurridos en el día anterior a la muerte de Jesús.

 

El 28 de marzo de 2021, los cristianos hemos celebrado el Domingo de Ramos. Por segundo año consecutivo los fieles no hemos podido procesionar por las calles de nuestras ciudades con los ramos a causa de las restricciones causadas por esta terrible pandemia.  

Los efectos devastadores que, ya en marzo de 2020, se preveían que la pandemia iba a causar sobre la salud y la economía hicieron que el Arzobispo Castrense de España, D. Juan del Río (q.e.p.d.), fallecido a causa del coronavirus el pasado 28 de febrero, instara a Cáritas Castrense a las creación de un fondo de emergencia denominado “El Granero de José”  (puedes tener más información en el siguiente enlace https://www.caritas.es/castrense/campanas/fondo-de-emergencia-el-granero-de-jose-covid-19/ ).

Granero joseLa situación actual del Granero de José constata lo oportuna y necesaria que fue la medida y la necesidad de continuar con ella durante estos meses en los que la pandemia y sus efectos sobre la salud y la economía siguen ejerciendo su nefasta influencia sobre la sociedad.

Los conceptos por los que se aplican estas ayudas y la filosofía de creación del fondo sigue siendo cubrir, de una forma rápida y con las menores trabas burocráticas posibles las necesidades básicas de alimentación, higiene infantil, alquileres de domicilio, suministro y transporte de los más necesitados o desprotegidos.

Desde que se inició la recogida de donativos ya se han recaudado 88.664 euros, gracias a la generosidad de 502 donantes. De ellos han sido repartidos 47.819 euros auxiliando a 297 personas.

Las familias que se ayudan carecen de recursos económicos suficientes para cubrir sus necesidades básicas (comida, alojamiento vestuario, electricidad…) La mayoría de ellas tienen hijos menores a su cargo y los progenitores se encuentran, uno o ambos, en desempleo, situación de ERTE o con trabajo en precario. Se atienden también a familias de ex intérpretes afganos de las tropas españolas que se encuentran en estas situaciones, a antiguos legionarios en situación de exclusión social (situación de calle) y familias de internos en prisión militar en precariedad económica con menores a su cargo. En el mes de febrero se dio el primer caso de apoyo a una familia en el que fue necesario satisfacer necesidades sanitarias para material ortopédico, centro de día y gastos de desplazamientos para intervención quirúrgica.

Como se desprende de la experiencia, es muy previsible que la situación provocada por la pandemia del COVID 19 que padecemos se mantenga en el medio plazo y los casos que se nos presentan sigan manteniéndose e incluso aumentando en número y gravedad. 

CPC Zaragoza 4 600x450Necesitamos por ello, continuar sin pausa con la inestimable ayuda de los centenares de donantes que están sensibilizados con esta buena acción. Damos las gracias a todos ellos y a los voluntarios que están soportando el proyecto.

 

En el día de la Solemnidad de la Anunciación del Señor tuvo lugar una celebración eucarística en la que se bendijo y entronizó una nueva imagen de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de la Unidad Militar de Emergencias. La talla fue entregada a la Base por la Fervorosa y Trinitaria Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado y Nuestra Señora del Rosario Doloroso.

Esta Hermandad tiene su origen en Septiembre de 1979, en la Parroquia de San Ignacio de Loyola teniendo como primer título el de Fervorosa Asociación de Fieles de María Santísima del Rosario y San Ignacio de Loyola. 

Con la llegada de la Orden Trinitaria a la Parroquia, en 1988, esta Asociación toma un nuevo rumbo y, a su vez, un gran auge que se plasma en el gran número de altas en su censo de hermanos.

En Marzo de 1989, se formó su primera Junta de Gestión.

Un año después, presentada la documentación correspondiente ante la Autoridad Eclesiástica, para la aprobación y transformación de la Asociación de Fieles en Agrupación Parroquial como paso previo para la constitución de la futura Hermandad, se concede el Decreto favorable del Vicario General del Arzobispado de Sevilla.

La Hermandad recibe el título de Trinitaria, por Decreto del Ministro General de la Orden Fray José Gamarra Mayor, de fecha 8 de Marzo de 1991, por su identificación y acogida al carisma y espíritu Trinitario. Siendo comunicado a la Autoridad Eclesiástica Hispalense, quien autoriza su inclusión en el título de la Hermandad.

El 28 Marzo de 1992, se bendice la Imagen Titular de Ntro. Padre Jesús Cautivo y Rescatado, obra de don Luis Álvarez Duarte; el acto es apradinado  por la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos.

Realiza su primera salida procesional el día 4 de abril por la calles de la feligresía

Después de quince años de existencia, se elaboran y exponen las primeras Reglas de la futura Hermandad a la consideración del Cabildo General Extraordinario de hermanos, quienes la votaron por unanimidad y fueron presentadas a la Autoridad Eclesiástica.

El 5 de Enero de 2005, el Cardenal-Arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo, firma el Decreto de erección Canónica como Hermandad Sacramental y de Penitencia.

El 15 de enero de 2007, el Pleno de Hermanos Mayores de la Sección de Penitencia del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, aprueban por mayoría absoluta elevar petición a la Autoridad Eclesiástica para su incorporación a la nómina de Hermandades que realizan Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla en Semana Santa.

Posteriormente es remitido a la Hermandad el Decreto dictado por el Vicario General de la Diócesis mediante el cual se concede dispensa a favor de la Hermandad, sobre el cumplimiento del art. 53 de las actuales Normas Diocesanas, que fija en 57 el número de Cofradías que pueden hacer Estación de Penitencia a la Catedral de Sevilla en los días de Semana Santa.

El 3 de octubre de 2007, se celebra la Solemne Bendición de la nueva imagen de Nuestra Señora del Rosario, obra de don Luis Álvarez Duarte.Preside y Oficia, S.E.R. el Cardenal-Arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo. Recayendo el madrinazgo en la Hermandad de la Esperanza Macarena que entrega un recuerdo para la Santísima Virgen del Rosario consistente en la Cruz de la Esperanza, réplica de la que María Santísima de la Esperanza Macarena porta en su corona.

El 8 de enero de 2008, el Hermano Mayor de la Hermandad, recibe la noticia del Presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías que ha comunicado en esa misma tarde a los Hermanos Mayores del Lunes Santo y a la Junta Superior del Consejo, la decisión adoptada como consecuencia de la confianza depositada por los responsables de esta jornada de la Semana Santa, para la inclusión en la Nómina del Lunes Santo de la Hermandad para este año.

La Hermandad realiza su primera Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, el 17 de Marzo de 2008, Lunes Santo, siendo la primera en abrir los cortejos de la jornada.

Cinco años después el Secretario de la Hermandad de San Pablo tiene conocimiento del patronazgo de Nuestra Señora del Rosario sobre la Unidad Militar de Emergencias y lo pone en conocimiento del Hermano Mayor de la Hermandad, al objeto de solicitar su autorización para entablar un primer contacto con el Segundo Batallón de Intervención en Emergencias.Se llevó a cabo una primera reunión en la Base Aérea de Morón de la Frontera y en ella la Hermandad pudo comprobar que la idea que allí se planteó fue acogida con entusiasmo e interés y se les indicó que fuera solicitada por escrito. Una vez informado el Hermano Mayor, por el Secretario, de los resultados obtenidos, se presentó en Cabildo de Oficiales, y una vez estudiada y debatida la propuesta presentada por éste, se aprobó por unanimidad el solicitar de la UME el Hermanamiento.

El 21 Febrero de 2014, la Hermandad solicitó por escrito del Excmo. Sr. Teniente General de la UME, de acuerdo a lo aprobado en el Cabildo de Oficiales, el 10 de septiembre, el aceptamiento como Hermano honorífico de la Unidad Militar de Emergencias. Varios meses después se recibe la autorización del Cuartel General de la UME  para comenzar los trámites del Hermanamiento.

Con motivo del 7 de octubre de 2016, Festividad de la Virgen del Rosario, Patrona de la Unidad Militar de Emergencias y de la Hermandad de san Pablo se comunica al Hermano Mayor que por parte del Excmo. Sr. Tte. General Jefe de la UME, había sido aceptado el ofrecimiento de Hermanamiento de la Unidad Militar de Emergencias con la Hermandad de San Pablo.                 

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El Nuncio Apostólico de la Santa Sede en España, Monseñor Bernardito Cleopas Auza, presidió en la mañana de hoy la Misa crismal oficiada en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas.

La Eucaristía fue concelebrada por el Ordinario Castrense de España, D. Carlos Jesús Montes Herreros y los equipos de Gobierno del Arzobispado Castrense y del Seminario “San Juan Pablo II” y de capellanes venidos desde sus unidades de destino en diversas localidades de nuestra geografía.

En la Santa Misa se consagraron los sagrados óleos que posteriormente serán utilizados por los capellanes para celebrar los sacramentos del bautismo, confirmación y unción de los enfermos. En esta Eucaristía es donde también los capellanes renuevan sus promesas.

El Nuncio de la Santa Sede, Monseñor Bernardito Cleopas Auza, nació en Talibon (Filipinas) y fue ordenado sacerdote en junio de 1985 en la Diócesis de Tagbilaran para en 1986 incardinarse en la nueva Diócesis de Talibon.

Monseñor Bernardito Cleopas Auza es Doctor en Teología, Licenciado en Filosofía y Derecho Canónico y posee un Master en la Ciencia de la Educación.

Desde su entrada en el Servicio Diplomático en la Santa sede, junio de 1990, ha ejercido su la labor en Madagascar, Bulgaria, Albania, Haití y ante organizaciones internacionales como la ONU Organización de las Naciones Unidas) y la OEA (Organización de Estados Americanos.

Entre las funciones más destacas del Nuncio está la representación del Romano Pontífice, de modo estable, ante las iglesias particulares y ante los Estado y autoridades públicas. Además, procura que sean más firmes y eficaces los vínculos de unidad entre la Sede Apostólica y las Diócesis que se hallan en la demarcación señaladas para su delegación.

HOMILIA DEL NUNCIO APOSTÓLICO

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Celebraciones del Papa en Semana Santa

La Oficina de prensa del Vaticano ha informado de las celebraciones que presidirá el Papa durante la Semana Santa.

Las ceremonias litúrgicas se desarrollarán siguiendo las medidas restrictivas sanitarias por la pandemia con una presencia limitada de fieles en el «respeto de las medidas sanitarias previstas».  Un ejemplo de ello, será la ausencia de la muchedumbre de fieles que normalmente llenaba la Plaza de San Pedro, y el Coliseo, en la Semana Mayor. 

El Pontífice celebrará los ritos de la Semana Santa en el Altar de la Cátedra, en la Basílica de San Pedro, y el Viernes Santo presidirá el Via Crucis desde la Plaza de San Pedro.

Domingo de Ramos

El 28 de marzo, Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor, el Papa presidirá la celebración de la Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén y Santa Misa, a las 10:30 de la mañana.

 

Triduo Pascual

Por lo que se refiere al Triduo Pascual, el jueves 1 de abril a las 10:00 de la mañana tendrá lugar la Santa Misa Crismal, presidida por el Pontífice.

A las 18:00, no está previsto que el Santo Padre presida la Santa Misa en la Cena del Señor, in Coena Domini; en su lugar presidirá la ceremonia litúrgica el cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio.

Mientras que el 2 de abril, Viernes Santo, a las 18 horas, tendrá lugar la Celebración de la Pasión del Señor. Ese mismo día, a las 21 horas, el Pontífice presidirá el Via Crucis en la Plaza de San Pedro. Este año, según informó el director de la Oficina de Prensa vaticana, Matteo Bruni, la preparación de las meditaciones fue confiada al Grupo Scout Agesci «Foligno» de Umbria, y a la Parroquia Romana de los Santos Mártires de Uganda.

Serán de particular atención las imágenes que acompañarán las distintas estaciones, dibujos hechos por chicos de la Casa Famili «Mater Divini Amoris» y de la Casa Familia “Tetto Casal Fattoria”, ambas romanas, la primera seguida y administrada por las Hijas de la Virgen del Divino Amor, y la segunda por una asociación de voluntarios. 

En lo que respecta a la Vigilia Pascual en la Noche Santa, se celebrará el Sábado Santo, 3 de abril a las 19:30.

Domingo de Pascua y Bendición

Finalmente, la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice dio a conocer que la Santa Misa del día, del Domingo de Pascua y de la Resurrección del Señor se celebrará el 4 de abril a las 10 de la mañana. Al final de la Santa Misa el Santo Padre impartirá la bendición «Urbi et Orbi». Al día siguiente, Lunes del Ángel, el Papa presidirá el rezo del Regina coeli, desde la BIblioteca del Palacio Apostólico.

 

Esta Liturgia suscita cada año en nosotros un sentimiento de asombro. Pasamos de la alegría que supone acoger a Jesús que entra en Jerusalén al dolor de verlo condenado a muerte y crucificado. Es un sentimiento profundo que nos acompañará toda la Semana Santa. Entremos entonces en este estupor.

Jesús nos sorprende desde el primer momento. Su gente lo acoge con solemnidad, pero Él entra en Jerusalén sobre un humilde burrito. La gente espera para la Pascua al libertador poderoso, pero Jesús viene para cumplir la Pascua con su sacrificio. Su gente espera celebrar la victoria sobre los romanos con la espada, pero Jesús viene a celebrar la victoria de Dios con la cruz. ¿Qué le sucedió a aquella gente, que en pocos días pasó de aclamar con hosannas a Jesús a gritar “crucifícalo”? ¿Qué les sucedió? En realidad, aquellas personas seguían más una imagen del Mesías, que al Mesías real. Admiraban a Jesús, pero no estaban dispuestas a dejarse sorprender por Él. El asombro es distinto de la simple admiración. La admiración puede ser mundana, porque busca los gustos y las expectativas de cada uno; en cambio, el asombro permanece abierto al otro, a su novedad. También hoy hay muchos que admiran a Jesús, porque habló bien, porque amó y perdonó, porque su ejemplo cambió la historia... y tantas cosas más. Lo admiran, pero sus vidas no cambian. Porque admirar a Jesús no es suficiente. Es necesario seguir su camino, dejarse cuestionar por Él, pasar de la admiración al asombro.

¿Y qué es lo que más sorprende del Señor y de su Pascua? El hecho de que Él llegue a la gloria por el camino de la humillación. Él triunfa acogiendo el dolor y la muerte, que nosotros, rehenes de la admiración y del éxito, evitaríamos. Jesús, en cambio —nos dice san Pablo—, «se despojó de sí mismo, […] se humilló a sí mismo» (Flp 2,7.8). Sorprende ver al Omnipotente reducido a nada. Verlo a Él, la Palabra que sabe todo, enseñarnos en silencio desde la cátedra de la cruz. Ver al rey de reyes que tiene por trono un patíbulo. Ver al Dios del universo despojado de todo. Verlo coronado de espinas y no de gloria. Verlo a Él, la bondad en persona, que es insultado y pisoteado. ¿Por qué toda esta humillación? Señor, ¿por qué dejaste que te hicieran todo esto?

Lo hizo por nosotros, para tocar lo más íntimo de nuestra realidad humana, para experimentar toda nuestra existencia, todo nuestro mal. Para acercarse a nosotros y no dejarnos solos en el dolor y en la muerte. Para recuperarnos, para salvarnos. Jesús subió a la cruz para descender a nuestro sufrimiento. Probó nuestros peores estados de ánimo: el fracaso, el rechazo de todos, la traición de quien le quiere e, incluso, el abandono de Dios. Experimentó en su propia carne nuestras contradicciones más dolorosas, y así las redimió, las transformó. Su amor se acerca a nuestra fragilidad, llega hasta donde nosotros sentimos más vergüenza. Y ahora sabemos que no estamos solos. Dios está con nosotros en cada herida, en cada miedo. Ningún mal, ningún pecado tiene la última palabra. Dios vence, pero la palma de la victoria pasa por el madero de la cruz. Por eso las palmas y la cruz están juntas.

Pidamos la gracia del estupor. La vida cristiana, sin asombro, es monótona. ¿Cómo se puede testimoniar la alegría de haber encontrado a Jesús, si no nos dejamos sorprender cada día por su amor admirable, que nos perdona y nos hace comenzar de nuevo? Si la fe pierde su capacidad de sorprenderse se queda sorda, ya no siente la maravilla de la gracia, ya no experimenta el gusto del Pan de vida y de la Palabra, ya no percibe la belleza de los hermanos y el don de la creación. Y no tiene ninguna otra salida más que refugiarse en el legalismo, en el clericalismo y en todas esas actitudes que Jesús condena en el capítulo 23 de Mateo.

En esta Semana Santa, levantemos nuestra mirada hacia la cruz para recibir la gracia del estupor. San Francisco de Asís, mirando al Crucificado, se asombraba de que sus frailes no llorasen. Y nosotros, ¿somos capaces todavía de dejarnos conmover por el amor de Dios? ¿Por qué hemos perdido la capacidad de asombrarnos ante él? ¿Por qué? Tal vez porque nuestra fe ha sido corroída por la costumbre. Tal vez porque permanecemos encerrados en nuestros remordimientos y nos dejamos paralizar por nuestras frustraciones. Tal vez porque hemos perdido la confianza en todo y nos creemos incluso fracasados. Pero detrás de todos estos “tal vez” está el hecho de que no nos hemos abierto al don del Espíritu, que es Aquel que nos da la gracia del estupor.

Volvamos a comenzar desde el asombro; miremos al Crucificado y digámosle: “Señor, ¡cuánto me amas, qué valioso soy para Ti!”. Dejémonos sorprender por Jesús para volver a vivir, porque la grandeza de la vida no está en tener o en afirmarse, sino en descubrirse amados. Ésta es la grandeza de la vida, descubrirse amados. Y la grandeza de la vida está precisamente en la belleza del amor.  En el Crucificado vemos a Dios humillado, al Omnipotente reducido a un despojo. Y con la gracia del estupor entendemos que, acogiendo a quien es descartado, acercándonos a quien es humillado por la vida, amamos a Jesús. Porque Él está en los últimos, en los rechazados, en aquellos que nuestra cultura farisaica condena.

Hoy el Evangelio nos muestra, justo después de la muerte de Jesús, la imagen más hermosa del estupor. Es la escena del centurión que, al verlo «expirar así, exclamó: “¡Realmente este hombre era Hijo de Dios!”» (Mc 15,39). Se dejó asombrar por el amor. ¿Cómo había visto morir a Jesús? Lo había visto morir amando, y esto lo impresionó. Sufría, estaba agotado, pero seguía amando. Esto es el estupor ante Dios, quien sabe llenar de amor incluso el momento de la muerte. En este amor gratuito y sin precedentes, el centurión, un pagano, encuentra a Dios. ¡Realmente este hombre era Hijo de Dios! Su frase ratifica la Pasión. Muchos antes de él en el Evangelio, admirando a Jesús por sus milagros y prodigios, lo habían reconocido como Hijo de Dios, pero Cristo mismo los había mandado callar, porque existía el riesgo de quedarse en la admiración mundana, en la idea de un Dios que había que adorar y temer en cuanto potente y terrible. Ahora ya no, ante la cruz no hay lugar a malas interpretaciones. Dios se ha revelado y reina sólo con la fuerza desarmada y desarmante del amor.

Hermanos y hermanas, hoy Dios continúa sorprendiendo nuestra mente y nuestro corazón. Dejemos que este estupor nos invada, miremos al Crucificado y digámosle también nosotros: “Realmente eres el Hijo de Dios. Tú eres mi Dios”.

Hoy lunes la Misa Crismal celebración en la que se consagra el Santo Crisma, de aquí el nombre de Misa Crismal, sera presidida este lunes por Monseñor Bernardito Cleopas Auza, Nuncio Apostólico de la Santa Sede en España, a las 12:00 horas en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas. 

La Eucaristía será concelebrada por el Ordinario Castrense de España, D. Carlos Jesús Montes Herreros y el Consejo de Gobierno del Arzobispado.

¿Qué es el Crisma?

Crisma es una palabra que proviene del latín y significa unción. El santo Crisma se usa en varios sacramentos, con él son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes. 

Además se usa para otras funciones como por ejemplo en la consagración de templos o altares. Para lo primero, el obispo unge los muros de la iglesia, esta unción se hace en cuatro o doce cruces distribuidas en la nave. Para la consagración de un altar, tras la oración de dedicación, el obispo se quita la casulla, recibe la mitra y se acerca al altar. Ahí un diácono le acerca el recipiente con el crisma y procede a ungir el altar.

La consagración del crisma es considerada como una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del obispo. El crisma se hace con óleo y aromas o materia olorosa.

¿Qué son los óleos?

Es importante recordar que no es lo mismo el Santo Crisma que el óleo de los catecúmenos y de los enfermos, estos últimos sólo son bendecidos, no consagrados.

El óleo de los catecúmenos aporta a estos, que se preparan para al recibir el bautismo, fortaleza en la lucha de la vida cristiana. Un catecúmeno es una persona que desea recibir el bautismo y que se hace instruir con este designio.

La oración de bendición dice: 

Bendice este óleo y concede tu fortaleza a los catecúmenos que han de ser ungidos con él, para que al aumentar en ellos el conocimiento de las realidades divinas y la valentía en el combate de la fe, vivan más hondamente el evangelio de Cristo, y emprendan animosos la tarea cristiana.

El óleo de los enfermos confiere a los mismos fortaleza en la cruz de su enfermedad y, si Dios lo quiere, la sanación de la misma, así ya lo dice la carta de Santiago. Se usa en el sacramento de la unción de los enfermos.

En la bendición de la Misa Crismal se dice: 

Bendice este óleo para que cuantos sean ungidos con él sientan en cuerpo y alma tu divina protección y experimenten alivio en sus enfermedades y dolores.

Del 10 al 12 de marzo se ha celebrado en la iglesia de Santa Catalina, actual sede de la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio, Triduo en honor del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de la Victoria, Titulares de la Cofradía de Penitencia que allí reside.

Este Triduo estuvo predicado por el Rvdo. Padre D. César Sarmiento González, párroco y Director espiritual. En él, el primer día estuvo dedicado como es habitual en la Cofradía, al Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, Hermano Mayor Honorario Perpetuo, el cual estuvo representado por el Ilmo. Sr. Coronel Jefe de la Comandancia de Cádiz, D. Jesús Narciso Núñez Calvo, al cual le fue impuesta la medalla de hermano mayor honorario firmando posteriormente en el libro de honor de la Cofradía, un acto en el que la hermana mayor agradeció todas las atenciones que la Cofradía ha recibido del Sr. Coronel desde que se encuentra en la provincia de Cádiz ostentando diferentes cargos, siendo un honor para todos los hermanos que pueda lucir ahora la medalla dorada. El segundo día se ofreció por las Hermandades, Asociaciones y grupos parroquiales. Por último, las intenciones del tercer día estuvieron aplicadas por los hermanos de la Cofradía. El día 13 de marzo, Domingo de Laetare, se celebró Solemne Función Principal de Instituto que estuvo presidida por el Rvdo. Padre D. César Sarmiento.

Una semana más tarde, del 18 al 21 de marzo, las sagradas imágenes del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de la Victoria, se presentaron en veneración extraordinaria en la iglesia de Santa Catalina. Fueron días en que muchos hermanos, feligreses y devotos pudieron tener más cerca la imagen del Señor, algo que no ocurría desde agosto de 2019. Tanto el sábado como el domingo se llevó a cabo el rezo del Ángelus meditado con la aportación musical de nuestra hermana Teresa Grijuela Crespo. El domingo 21 de marzo, se finalizó la veneración con la XVI Oración cuaresmal ante la Expiración de Cristo, reflexionando ante la imagen del Señor los padecimientos que sufrió por nuestra salvación. Durante la oración, la parte musical estuvo a cargo del guitarrista Alejandro Mendoza. Se concluyó con el cante de Carmen Olmedo que interpretó “la muerte no es final” en recuerdo de nuestros hermanos fallecidos que ponemos en las manos de nuestros Titulares para que sus almas alcancen la Victoria que nos trajo Cristo entregando su último aliento.

               Elisa Montero Ruso
-Hermana Mayor-

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El pasado viernes 19 de marzo, día de San José, el grupo universitario del Arzobispado Castrense aprovechó el día festivo para organizar una actividad cultural de lo más interesante y enriquecedora en torno a la historia de España.

En esta ocasión, los jóvenes se desplazaron por la mañana hasta El Pardo con el fin de conocer más sobre la Guardia Real y todo lo que le rodea. La visita, organizada por el delegado de Juventud del arzobispado y capellán de la Guardia Real, Iván Cote, comenzó a las 11:00 horas en el cuartel La Reina-Princesa. Allí, el grupo tuvo la oportunidad de conocer los lugares más significativos y sorprendentes de la Guardia Real gracias al teniente Fernando Moreno, que mostró la sala de corazas y explicó a todos los universitarios los detalles más curiosos de esta zona. Acto seguido, el cabo Borja Rodríguez condujo a los jóvenes hasta las cuadras del área de Reina, donde pudieron contemplar a los caballos de raza española de la Guardia, así como los impresionantes caballos hispano-bretones.

SALA DE CORAZASLa visita continuó a media mañana en el cuartel El Rey. La sala de proyecciones acogió la primera parte del recorrido con la emisión de un cortometraje que ilustró al grupo sobre la misión que la Guardia Real realiza en todas sus vertientes. El cabo primero Luis Miguel Sánchez prosiguió con un impresionante recorrido por la Sala Histórica, donde los jóvenes no solo pudieron observar las reliquias que en él habitan, sino que tuvieron la posibilidad de conocer aún más la historia de nuestro país.

El recorrido finalizó en la planta baja, donde se ubican los vehículos de alta representación. En este lugar todos conocieron el coche que utilizaron sus majestades los reyes en su boda, entre otros muchos vehículos que han ocupado un lugar importante en la historia de España y que aún se encuentran en activo gracias a la gran labor de los mecánicos de la Guardia.

La jornada concluyó con un almuerzo particular en común, donde los jóvenes e Iván Cote compartieron un momento de necesitado descanso y fraternal convivencia.

 

 

Premio SABINO FERNÁNDEZ CAMPO

Ayer día 22 de marzo, en el salón de actos del Cuartel General de la Fuerza Terrestre (Capitanía General de Sevilla), presidido por la Ministra de Defensa, tuvo lugar la entrega de los premios  SABINO FERNÁNDEZ CAMPO, siendo galardonados  en esta VIII edición, la "Operación Balmis" y el dibujante José María Nieto.

En dicho acto, se tuvo un especial recuerdo a nuestro querido Arzobispo Don Juan del Río (q.e.d.c), ya que desde el comienzo de estos premios, año tras año ha sido parte de dicho jurado.

La Ministra, después de unas breves palabras, hizo entrega de una placa conmemorativa a la familia, representada por su hermana María Antonia y su sobrino Juan Jesús.

Texto de la Placa: "Premio Sabino Fernández Campo en memoría del Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan del Río Martín, Arzobispo Castrense de España, como miembro del jurado del premio Sabino Fernández Campo.
Sevilla 22 de marzo de 2021"

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Causa Padre Huidobro

Estampita Padre Huidobro

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