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Angelus 21 febrero 2021

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El pasado miércoles, con el rito penitencial de la ceniza, iniciamos el camino de la Cuaresma. Hoy, primer domingo de este tiempo litúrgico, la Palabra de Dios nos indica el camino para vivir fructuosamente los cuarenta días que conducen a la celebración anual de la Pascua. Es el camino recorrido por Jesús, que el Evangelio, en el estilo esencial de Marcos, resume diciendo que Él, antes de comenzar su predicación, se retiró durante cuarenta días al desierto, donde fue tentado por Satanás (cf. 1,12-15). El evangelista subraya que «el Espíritu empuja a Jesús al desierto» (v. 12). El Espíritu Santo, que descendió sobre Él nada más recibir el bautismo de Juan en el río Jordán, el mismo Espíritu le empuja ahora a ir al desierto, para enfrentarse al Tentador, para luchar contra el diablo. Toda la existencia de Jesús se pone bajo el signo del Espíritu de Dios, que lo anima, lo inspira y lo guía.

Pero pensemos en el desierto. Detengámonos un momento en este entorno, natural y simbólico, tan importante en la Biblia. El desierto es el lugar donde Dios habla al corazón del hombre, y donde brota la respuesta de la oración, o sea, el desierto de la soledad, el corazón sin apego a otras cosas y solo, en esa soledad, se abre a la Palabra de Dios. Pero es también el lugar de la prueba y la tentación, donde el Tentador, aprovechando la fragilidad y las necesidades humanas, insinúa su voz engañosa, alternativa a la de Dios, una voz alternativa que te muestra otro camino, un camino de engaños. El Tentador seduce. Efectivamente, durante los cuarenta días vividos por Jesús en el desierto, comienza el “duelo” entre Jesús y el diablo, que terminará con la Pasión y la Cruz. Todo el ministerio de Cristo es una lucha contra el Maligno en sus múltiples manifestaciones: curaciones de enfermedades, exorcismos de los endemoniados, perdón de los pecados. Después de la primera fase en la que Jesús demuestra que habla y actúa con el poder de Dios, parece que el diablo prevalezca  cuando el Hijo de Dios es rechazado, abandonado y finalmente capturado y condenado a muerte. Parece que el vencedor es el diablo. En realidad, la muerte era el último “desierto” a atravesar para derrotar definitivamente a Satanás y liberarnos a todos de su poder. Y así Jesús triunfó en el desierto de la muerte para triunfar después en la Resurrección.

Cada año, al comienzo de la Cuaresma, este Evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto nos recuerda que la vida del cristiano, tras las huellas del Señor, es una batalla contra el espíritu del mal. Nos muestra que Jesús se enfrentó voluntariamente al Tentador y lo venció; y al mismo tiempo nos recuerda que al diablo se le concede la posibilidad de actuar también sobre nosotros con sus tentaciones. Debemos ser conscientes de la presencia de este enemigo astuto, interesado en nuestra condena eterna, en nuestro fracaso, y prepararnos para defendernos de él y combatirlo. La gracia de Dios nos asegura, mediante la fe, la oración y la penitencia, la victoria sobre el enemigo. Pero hay algo que me gustaría subrayar: en las tentaciones Jesús no dialoga nunca con el diablo, nunca. En su vida, Jesús no tuvo jamás un diálogo con el diablo, jamás. O lo expulsa de los endemoniados o lo condena o muestra su malicia, pero nunca un diálogo. Y en el desierto parece que haya un diálogo porque el diablo le hace tres propuestas y Jesús responde. Pero Jesús no responde con sus palabras; responde con la Palabra de Dios, con tres pasajes de la Escritura. Y esto es lo que debemos hacer también todos nosotros. Cuando se acerca el seductor, comienza a seducirnos: “Pero piensa esto, haz aquello...”. La tentación es la de dialogar con él, como hizo Eva; y si nosotros entablamos diálogo con el diablo seremos derrotados. Grabaos esto en la cabeza y en el corazón: no se dialoga nunca con el diablo, no hay diálogo posible. Solo la Palabra de Dios.

En el tiempo de Cuaresma, el Espíritu Santo nos empuja también a nosotros, como a Jesús, a entrar en el desierto. No se trata —como hemos visto— de un lugar físico, sino de una dimensión existencial en la que hacer silencio y ponernos a la escucha de la palabra de Dios, «para que se cumpla en nosotros la verdadera conversión» (Oración colecta 1er Domingo de Cuaresma B). No tengáis miedo del desierto, buscad más momentos de oración, de silencio, para entrar en nosotros mismos. No tengáis miedo. Estamos llamados a caminar por las sendas de Dios, renovando las promesas de nuestro bautismo: renunciar a Satanás, a todas sus obras y a todas sus seducciones. El enemigo está ahí, al acecho, tened cuidado. Pero no dialoguéis nunca con él. Nos encomendamos a la intercesión maternal de la Virgen María.


Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Saludo cordialmente a todos vosotros, romanos y peregrinos. En particular, saludo a los fieles polacos que están aquí delante. Hoy mi pensamiento va al santuario de Płock, en Polonia, donde hace 90 años el Señor Jesús se manifestó a santa Faustina Kowalska, confiándole un mensaje especial de la divina misericordia. Llegó al mundo entero a través de san Juan Pablo II y no es otro que el Evangelio de Jesucristo, muerto y resucitado, que nos da la misericordia del Padre. Abramos nuestro corazón diciendo con fe: "Jesús, confío en ti".

Saludo a los jóvenes y adultos del grupo Talitha Kum de la parroquia de San Giovanni dei Fiorentini de Roma. Gracias por vuestra presencia y seguid adelante con alegría en vuestros proyectos de bien.

¡Y os deseo a todos un hermoso domingo, hermoso porque hace sol y también un buen domingo!

Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

Imposición de la Ceniza en la Plaza de Barcelona

Como en tantas otras unidades, dependencias y buques de nuestras Furezas Armadas, el miércoles de ceniza tuvo lugar, eb Barcelona, la celebración de la Santa Misa en la que se dio comienzo a la Cuaresma.

La celebración tuvo lugar en el salón “Colón” del Acuartelamiento de Gobierno Militar en Barc.zelona. Entre los asitenctes se encontraban el TTE GRAL Fernando Aznar Ladrón de Guevara Jefe de la Inspección General del Ejército (IGE) y el GRAL BGDA Joaquín Broch Hueso Jefe de la SUIGE 3ª.

Guardando todas las medidas de seguridad y con la máxima prudencia pudo desarrollarse la celebración con toda normalidad.

Javier Orpinell Marco
Capellán en Barcelona

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Funeral por el Arzobispo Castrense en Ceuta

El lunes 15 de febrero a las 12:00 horas tuvo lugar en el Santuario de Ntra. Sra. de África, en Ceuta, un solemne funeral por el que fuese nuestro arzobispo castrense, don Juan del Río Martín.

Al mismo acudieron como representantes de la Comandancia General de Ceuta, el Comandante General, General Segundo Jefe, así como los Coroneles y Tenientes Coroneles de las distintas unidades de esta plaza y en representación de la Fuerza Naval, el Comandante Naval de Ceuta. Como representantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el Coronel Jefe de la Guardia Civil en Ceuta y el Jefe Superior de Policia en Ceuta.

Todos ellos a la cabeza de una nutrida representación de personal militar y civil para pedir por el eterno descanso del que fuese nuestro arzobispo y por el consuelo de sus familiares.

La Eucaristía fue presidida por el capellán castrense de la plaza y concelebrada con el vicario de la ciudad y otro sacerdote más perteneciente a la diócesis de Cadiz y Ceuta.

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Queridos hermanos y hermanas:

¡Buenos días! ¡Qué bonita está la plaza con el sol! ¡Es bella!

El Evangelio de hoy (cf. Mc 1,40-45) nos presenta el encuentro entre Jesús y un hombre enfermo de lepra. Los leprosos eran considerados impuros y, según las prescripciones de la Ley, debían permanecer fuera de los lugares habitados. Eran excluidos de toda relación humana, social y religiosa. Por ejemplo, no podían entrar en la sinagoga, no podían entrar en el Templo, también religiosamente. Jesús, en cambio, deja que se le acerque aquel hombre, se conmueve, incluso extiende la mano y lo toca. Esto era impensable en aquel tiempo. De este modo, realiza la Buena Noticia que anuncia: Dios se ha hecho cercano a nuestra vida, tiene compasión de la suerte de la humanidad herida y viene a derribar toda barrera que nos impide vivir nuestra relación con Él, con los demás y con nosotros mismos. Se hizo cercano. Cercanía. Recuérdense bien de esta palabra: cercanía, compasión. El evangelio dice que Jesús al ver al leproso “tuvo compasión de él”. Y ternura. Tres palabras que indican el estilo de Dios: cercanía, compasión, ternura. En este episodio podemos ver que se encuentran dos “transgresiones”: la transgresión del leproso que se acerca a Jesús, y no podía hacerlo, y Jesús que, movido por la compasión, se acerca y lo toca con ternura para curarlo, y no podía hacerlo. Ambos son transgresores, son dos transgresiones.

La primera transgresión es la del leproso: a pesar de las prescripciones de la Ley, sale del aislamiento y va a Jesús. Su enfermedad era considerada un castigo divino, pero en Jesús él pudo ver otro rostro de Dios: no el Dios que castiga, sino el Padre de la compasión y del amor, que nos libera del pecado y que nunca nos excluye de su misericordia. Así, aquel hombre puede salir de su aislamiento, porque en Jesús encuentra a Dios que comparte su dolor. La actitud de Jesús lo atrae, lo empuja a salir de sí mismo y a confiarle a Él su historia de dolor.

Permítanme aquí un pensamiento para tantos buenos sacerdotes, confesores, que tienen este comportamiento de atraer a la gente, a mucha gente que se siente una nada, se siente “por los suelos” por sus pecados... Pero con ternura, con compasión... Son buenos esps confesores que no están con el látigo en la mano, sino para recibir, escuchar y decir que Dios es bueno, que Dios perdona siempre, que Dios no se cansa de perdonar. Para estos confesores misericordiosos, les pido hoy, a todos ustedes, un aplauso, aquí en la plaza, todos. [aplausos]

La segunda transgresión es la de Jesús: mientras la Ley prohibía tocar a los leprosos, Él se conmueve, extiende su mano y lo toca para curarlo. Alguno podría decir: ha pecado, ha hecho lo que la Ley prohíbe, es un transgresor. Es verdad, es un transgresor. No se limita a las palabras, sino que lo toca. Y tocar con amor significa establecer una relación, entrar en comunión, implicarse en la vida del otro hasta el punto de compartir incluso sus heridas. Con este gesto, Jesús muestra que Dios, que no es indiferente, no se mantiene a una “distancia seguridad”; es más, se acerca con compasión y toca nuestra vida para sanarla con ternura. Es el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura. La transgresión de Dios. Es un gran transgresor en este sentido.

Hermanos y hermanas, aún hoy en el mundo muchos hermanos nuestros hermanos sufren de esta enfermedad, del mal de Hansen, o de otras enfermedades y condiciones a las que, lamentablemente, se asocian prejuicios sociales: “Este es un pecador”. Piensen en aquel momento (cf. Lc 7,36-50) en que entró en el banquete aquella mujer, derramó perfume sobre los pies de Jesús. Los otros decían: “pero si este fuera profeta sería consciente, sabría quién es esta mujer: una pecadora”. El desprecio. Por el contrario, Jesús recibe, es más, agradece: “te son perdonados tus pecados”. La ternura de Jesús. El prejuicio social de alejar a la gente con la palabra “este es un impuro”, “este es un pecador”, “este es un estafador”. Sí, a veces es verdad, pero no prejuzguen. A cada uno de nosotros nos puede ocurrir experimentar heridas, fracasos, sufrimientos, egoísmos que nos cierran a Dios y a los demás, porque el pecado nos encierra en nosotros mismos, por vergüenza, por humillación, pero Dios quiere abrir el corazón. Frente a todo esto, Jesús nos anuncia que Dios no es una idea o una doctrina abstracta, sino que Dios es Aquel que se “contamina” con nuestra humanidad herida y que no teme entrar en contacto con nuestras heridas. Pero, padre, ¿qué está diciendo? ¿Que Dios se contamina? No lo digo yo, lo ha dicho san Pablo: se ha hecho pecado (cf. 2 Cor 5,21). Él que no es pecador, que no puede pecar, se ha hecho pecado. Mira cómo se ha contaminado Dios para acercarse a nosotros, para tener compasión y para hacer comprender su ternura. Cercanía, compasión y ternura.

Para respetar las reglas de la buena reputación y las costumbres sociales, a menudo silenciamos el dolor o usamos máscaras para disimularlo. Con el fin de conciliar los cálculos de nuestro egoísmo o las leyes internas de nuestros temores, no nos implicamos demasiado en los sufrimientos de los demás. Por el contrario, pidamos al Señor la gracia de vivir estas dos “transgresiones” del Evangelio de hoy. La del leproso, para que tengamos la valentía de salir de nuestro aislamiento y, en lugar de quedarnos allí a quejarnos o a llorar por nuestros fracasos, las quejas, en luhar de esto vayamos a Jesús tal como somos. Señor, yo soy así. Sentiremos ese abrazo, ese abrazo de Jesús tan hermoso. Y luego la transgresión de Jesús, que es un amor que nos hace ir más allá de las convenciones, que nos hace superar los prejuicios y el miedo a mezclarnos con la vida del otro. Aprendamos a ser “transgresores” como estos dos, como el leproso y como Jesús.

Que en este camino nos acompañe la Virgen María, a la que ahora invocamos en la oración del Ángelus.


Despúes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Siempre miro con gratitud el compromiso de aquellos que colaboran en favor de los migrantes. A todos agradezco lo que hacen por los migrantes. Hoy, en particular, me uno a los obispos de Colombia al expresar reconocimiento por la decisión de las autoridades colombianas de implementar el Estatuto de Protección Temporal para los migrantes venezolanos presentes en el país, favoreciendo la acogida, la protección y la integración. Y esto no lo hace un país riquísimo, super desarrollado, no. Lo hace un país con tantos problemas de desarrollo, de pobreza, de paz… casi 70 años de guerrilla. Pero, con estos problemas, ha tenido la valentía de mirar a estos migrantes y de hacer este Estatuto. ¡Gracias a Colombia, gracias!

Hoy en la fiesta de los santos Cirilo y Metodio, evangelizadores de los pueblos eslavos, proclamados por san Juan Pablo II copatronos de Europa, saludo con afecto a todas las comunidades que viven en los territorios evangelizados por los santos hermanos. Que su intercesión ayude a encontrar nuevos caminos para comunicar el Evangelio. Estos dos no tuvieron miedo de encontrar nuevos caminos para comunicar el Evangelio. Que su intercesión aumente en las iglesias cristianas el deseo de caminar hacia la plena unidad en el respeto de las diferencias.

Hoy no puede faltar, en el día de san Valentín, dirigir un pensamiento, una felicitación a los novios, a los enamorados. Los acompaño con mi oración y los bendigo.

Ahora mi saludo va para ustedes fieles de Roma y peregrinos. También veo que hay franceses, mexicanos, españoles, polacos. ¡Bienvenidos todos, muchos saludos!

El próximo miércoles iniciaremos la Cuaresma. Será un tiempo favorable para dar un sentido de fe y esperanza a la crisis que estamos viviendo.

Y no quiero olvidar las tres palabras que nos hacen comprender el estilo de Dios, no las olviden: cercanía, compasión y ternura. ¿Lo decimos juntos? Cercanía, compasión y ternura.

Les deseo a todos un buen domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto. ¡Gracias!

En el día de hoy, en la Parroquia Castrense María Inmaculada de la Plaza de Burgos, con la presencia de las más altas autoridades de nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y una representación de algunos miembros de todas las Unidades de la Plaza, la Real Hermandad de Veteranos, Cáritas Castrense y fieles de esta Parroquia Castrense, guardando las medidas de seguridad exigidas por las autoridades sanitarias, nuestro Pater ha oficiado una Santa Misa por el eterno descanso de nuestro difunto Arzobispo Castrense Monseñor Juan del Río Martín.

Al finalizar la Santa Misa, nuestro Pater agradeció la presencia de todos los asistentes, así como la ausencia de todos aquellos que con deseo de asistir no pudieron por las limitaciones de aforo.

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Misa Funeral por D. Juan del Río en Pamplona

La Iglesia Parroquial de San Nicolás de Pamplona acogía la tarde del miércoles, 10 de febrero, una misa funeral por el eterno descanso de nuestro Arzobispo Castrense de España, D. Juan del Río.

Estuvo presidida por D. Francisco Pérez, Arzobispo de Pamplona y predecesor de D. Juan en la diócesis castrense. Con él concelebró el capellán de la plaza D. César Magaña, y el sacerdote de la diócesis D. Germán Martínez.

Numerosa asistencia de la parroquia militar encabezada y representada por sus jefes. Estuvieron presentes: el Coronel Delegado de Defensa, D. Manuel González Calvete, Coronel Jefe del Mando de Tropas de Montaña, D. Francisco Germán Martínez Lozano, Coronel del Regimiento América 66, D. Ignacio José Boudet, Coronel del Acuartelamiento de Bardenas Reales, D. Francisco José Briones, Jefe Superior de Policía Nacional, D. José Mª Borja, Teniente Coronel Jefe Accidental de la Guardia Civil de Navarra. D. José Miguel Barbero, y D. Miguel Rey, Comandante y Presidente Delegación Provincial de la Hermandad de Veteranos.

El Arzobispo de Pamplona, en su homilía alabó la entrega y el servicio de D. Juan. "Delante del abismo de la muerte, la confianza y la esperanza solo son radicales si se acepta la palabra de Jesús de Nazaret: "Yo soy la resurrección y la vida; aquellos que crean en mí, aunque hayan muerto, vivirán". La muerte, en clave cristiana, es un misterio de resurrección y de vida. Es un misterio porque está más allá de la experiencia palpable pero tiene la certeza del testimonio de Jesucristo y por tanto de la fe".

 

Su Excelencia el Obispo Castrense de Francia Antoine de Romanet y la Dirección de la Peregrinación Militar Internacional a Lourdes (PMI), junto a los jefes de las Delegaciones de Francia Isabelle Ravel, de Irlanda Seamus Madigan y de Estados Unidos Chuck Gallina han manifestado su pésame y ofrecido sus oraciones por el fallecimiento del Arzobispo Castrense de España Su Excelencia Don Juan del Río Martín, y “su solidaridad con los hermanos y hermanas de la Fuerzas Armadas españolas”.

     He aquí el texto del mensaje de Monseñor de Romanet:

     “Con gran emoción me entero del fallecimiento de Don Juan del Río Martín, Arzobispo de la Diócesis de las Fuerzas Armadas españolas.

     Les transmsito mis pensamientos y oraciones más cercanas, encomendándole a la infinita misericordia de Dios. Mi oración se une a toda la Capellanía militar española y a todas las Fuerzas Armadas españolas.

     Que Cristo resucitado, en quien fundamos nuestra vida, os acompañe con su Luz y su Vida.

     Rezando y por mediación de Nuestra Señora de Lourdes, a la que tantas veces hemos peregrinado juntos, os transmito mis más cálidos y fraternos pensamientos”

 + Antoione de Romanet
Obispo de las Fuerzas Armadas francesas

 

Triduo al Beato Fray Leopoldo de Alpandeire

La comunidad parroquial de la Real Parroquia Castrense del Santo Ángel Custodio de Cádiz ha consagrado Solemne Triduo en rogativas al milagroso Beato Fray Leopoldo de Alpandeire durante los días 6, 7 y 8 de febrero, comenzado a las 17:45 h con el rezo del Santo Rosario y a las 18:15 h celebración de la Santa Misa. El día 9 de febrero se celebró Función Solemne en Honor y Gloria del Beato, finalizando con la bendición con la santa reliquia del Beato Fray Leopoldo. Cada día del Triduo se ha concluído con el canto de la salve a María Santísima.

El Triduo ha sido oficiado por el párroco, el Rvdo. Padre D. César Sarmiento González, que nos ha acercado durante estos días a Dios contemplando la vida del Beato, ejemplo de humildad y mansedumbre, de servicio y entrega, convirtiendo su día a día en una ofrenda a Dios y viviendo siempre en continua oración. En manos del Beato se han puesto todos nuestros ruegos por el fin de esta pandemia así como las peticiones de cada uno de los feligreses y devotos que se acercan a implorar su intercesión.

La imagen del Beato Fray Leopoldo fue bendecida el 24 de octubre de 2012; desde entonces goza de gran devoción entre los feligreses y son numerosos los fieles que acuden a depositar sus preces en la urna de la parroquia, especialmente los jueves donde se ofrecen las peticiones realizadas por los devotos en la Santa Misa y se da gracias por los favores recibidos por mediación de nuestro Beato.

Elisa Montero Ruso

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Organizado por los sacerdotes castrenses destinados en Roma y Nápoles, y bajo la colaboración de la Iglesia nacional española. Ha presidido la celebración el cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, ante la presencia de obispos, sacerdotes, autoridades civiles y militares.

Roma, 8 de febrero de 2021- En la tarde del 8 de febrero a las 18:00 horas se ha oficiado el funeral por el eterno descanso del Arzobispo Castrense monseñor Juan del Río Martín en la Iglesia Nacional Española de Santiago Apóstol y Monserrat de Roma.

La misa ha sido presidida por el Cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, Presidente del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso, y concelebrada por Mons. José Rodríguez Carvallo y Mons. Juan Ignacio Arrieta, así como diverso clero español residente en Roma.

Se ha contado, además, con la presencia de la Embajadora de España ante la Santa Sede Carmen de la Peña Corcuera, el Embajador de España ante la República Italiana Alfonso Dastis, y diversos miembros de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como la comunidad de las Hermanas de la Cruz las cuales monseñor Juan del Río visitaba cuando viajaba a la ciudad eterna. 

En la homilía, el Cardenal Ayuso ha hecho hincapié en que la vida del Arzobispo fallecido Juan del Río ha sido “la vida de un pastor entregada para todos” y, de los doce años que ha servido al Arzobispado Castrense de España, “ha sido un hombre de fe que ha buscado y repartido siempre la paz”. Además, ha dado las gracias por la gran labor que la Caritas Castrense, la primera en el mundo militar y creada por el mismo don Juan -como le llamaban cariñosamente sus sacerdotes-, ha estado realizando en esta pandemia mundial de la Covid-19.

Los sacerdotes castrenses destinados en Roma y Nápoles, el Teniente Coronel Capellán Ángel Diez Bustos y el Capitán Capellán Francisco Javier Boada González han terminado dando las gracias por todas las muestras de cariño, oración y afecto mostrado en estos días y, a la Iglesia Nacional Española, en la persona de su rector monseñor José Jaime Brosel, por su disposición y disponibilidad a la hora de acoger, preparar y celebrar el funeral.

La Misa solemne, que ha durado más de una hora, y ha sido retransmitida en directo por las redes sociales de la Iglesia Nacional Española, con un gran seguimiento de fieles y devotos, ha mostrado también la cercanía de los ciudadanos españoles residentes en Roma, así como el cariño que los miembros de las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad del Estado, tenían a su Arzobispo, fallecido hace pocos días por la Covid_19. Los obispos, sacerdotes y fieles presentes, en todo momento han guardado las debidas medidas sanitarias, y han contribuido a ennoblecer la celebración, sobre todo en el responso final, que ha ocasionado alguna lágrima y recuerdo a la persona del buen Arzobispo Castrense monseñor Juan del Río.

En las fechas de Navidad, a través de la Real Delegación de Cataluña de la Orden Constantiniana, llegó la propuesta de que CARITAS CASTRENSE fuese la organización beneficiada del concierto que iba a celebrar la Joven Orquesta Sinfónica de Barcelona en el marco incomparable del Palau de la Música. El tiempo de convocatoria era escaso, en el plazo de un mes debiamos movilizar, con todas las incertidumbres de la situación actual, a nuestra gente para que se uniera a esta causa solidaria.

En el acto consulté con nuestro querido arzobispo castrense, Mons. Juan del Rio, y me animó a aceptar a la vez que manifestaba todo su apoyo al proyecto con las siguientes palabras: “cuenta conmigo, yo estaré ese domingo en el Palau de la Música con vosotros”.

Finalmente este pasado domingo 7 de febrero, se celebró dicho concierto en el que se interpretó la Sinfonía Heroica (Sinfonía n.º 3 en mi bemol mayor, op. 55) de Beethoven, con un director invitado de prestigio internacional, el venezolano Christian Vázquez. Respetando y observando todas las medidas de seguridad establecidas por las autoridades se congregaron 708 espectadores que disfrutaron de la velada y colaboraron en poder aportar una ayuda ecónomica al “Fondo de Emergencia «Granero de José» COVID19”.

Antes de que diese comienzo el concierto, como Presidente de Cáritas Castrense Barcelona, tuve la oportunidad de dirigir unas palabras al público en las que, desde el recuerdo emocionado a Don Juan, expuse todo el empeño que hizo nuestro arzobispo para crear e impulsar CARITAS CASTRENSE, y en especial como, desde el inicio de la pandemia, nos animó a los capellanes a estar en primera linea apoyando y ayudando a nuestra gente.

Entre público se encontraba el Obispo auxiliar de Barcelona Excmo. y Rvdmo. Mons. Sergio Gordo Rodríguez, así como mandos de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

 

Javier Orpinell Marco
Capellán en Barcelona

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Causa Padre Huidobro

Estampita Padre Huidobro

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